El asado, un lujo cada vez más inalcanzable, el consumo de carne en su nivel más bajo en más de dos décadas
Mientras tanto, el debate sobre la distribución de los recursos y la justicia social en relación con las exportaciones de carne se intensifica. En un país donde el asado ha sido durante décadas una tradición popular, la realidad de los argentinos hoy en día es un espejo de las profundas desigualdades que afectan a la sociedad.

Con el consumo de carne en su nivel más bajo en más de dos décadas y las exportaciones batiendo récords, queda claro que el asado, ese emblema de la identidad nacional, ha pasado a ser un lujo cada vez más inalcanzable para la mayoría de los argentinos.
Este lunes, la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA) dio a conocer datos alarmantes sobre el impacto de las políticas económicas del gobierno de Javier Milei en el consumo de carne vacuna en el país. Según el informe, las medidas de ajuste implementadas por la administración de Milei están afectando directamente el bolsillo de los argentinos, convirtiendo al tradicional asado en un lujo reservado solo para unos pocos.
Entre enero y noviembre de 2024, el consumo de carne vacuna per cápita en Argentina alcanzó solo 47,4 kilos anuales, lo que representa una disminución del 11,1% en comparación con el mismo período de 2023. Esta caída, que se traduce en una baja de 5,9 kg por habitante, refleja una tendencia alarmante que se ha acentuado en los últimos meses. A su vez, el promedio móvil de los últimos 12 meses hasta noviembre de 2024 muestra una baja aún más pronunciada del 12,4% interanual, con una reducción de 6,6 kg por habitante respecto al año pasado.
El consumo interno en mínimos históricos
Según la CICCRA, el consumo interno aparente de carne vacuna se ubicó en 2,038 millones de toneladas res con hueso (tn r/c/h), lo que representa una absorción doméstica 10,1% inferior a la del mismo período de 2023. Con estos números, el consumo de carne vacuna en el país se encuentra en su nivel más bajo en los últimos 22 años, un dato que refleja la creciente dificultad de los argentinos para acceder a este alimento básico de la dieta nacional.
Esta caída en el consumo de carne vacuna responde, en gran parte, al fuerte aumento de los precios, que ha dejado al asado fuera del alcance de una gran parte de la población. Las políticas de ajuste, la inflación galopante y la devaluación del peso han erosionado el poder adquisitivo de los argentinos, quienes ya no pueden permitirse con la misma frecuencia una parrillada o un corte de carne. Según expertos del sector, el encarecimiento de los productos cárnicos es el principal responsable de esta caída en el consumo, junto con la presión de otros productos alimenticios esenciales que también han aumentado de precio.
El boom de las exportaciones y la brecha entre ricos y pobres
A pesar de la caída en el consumo interno, las exportaciones de carne vacuna han mostrado un crecimiento significativo. En octubre de 2024, las exportaciones argentinas alcanzaron las 56,2 mil toneladas de carne vacuna, lo que representó una caída del 6,6% con respecto al mes anterior. Sin embargo, esta disminución se debió a la “normalización” de los envíos a Israel, que en septiembre habían alcanzado un récord histórico.
En términos interanuales, las exportaciones continuaron con una variación positiva del 39,8%, impulsada principalmente por las mayores ventas a China, seguido por Israel, Estados Unidos, México y Alemania. En los primeros diez meses de 2024, las exportaciones de carne vacuna marcaron un nuevo récord de 528,1 mil toneladas, superando en un 14,5% los niveles alcanzados en el mismo período de 2023.
Este fenómeno ha generado una creciente preocupación sobre la disparidad entre el mercado interno y externo de la carne. Mientras que las exportaciones siguen batiendo récords, el consumo local continúa en caída libre. La diferencia entre lo que se destina al mercado externo y lo que queda disponible para los argentinos refleja la creciente desigualdad en el acceso a productos esenciales, como la carne.
El asado, un lujo para pocos
En este contexto, la tradicional costumbre argentina del asado, símbolo de la identidad cultural del país, se ha convertido en un lujo para unos pocos. Para la gran mayoría de los ciudadanos, este plato tan característico de la gastronomía local ya no forma parte de la dieta diaria, sino que se ha relegado a ocasiones especiales o eventos excepcionales.
El informe de la CICCRA resalta que la combinación de los altos precios de la carne, la inflación y la creciente pobreza está relegando a la carne vacuna a un estatus elitista, accesible solo para quienes pueden enfrentar el alto costo de los cortes. Con la caída en el consumo interno y el aumento de las exportaciones, el gobierno de Milei se enfrenta a una difícil disyuntiva: por un lado, las presiones del mercado internacional, y por otro, el creciente malestar social por la pérdida del acceso a uno de los productos más emblemáticos de la alimentación argentina.
El futuro del consumo de carne en Argentina
Si bien las autoridades aseguran que el sector cárnico sigue siendo un pilar de la economía nacional, los datos reflejan que la situación para el consumidor argentino se torna cada vez más compleja. Si las políticas de ajuste continúan impactando el poder adquisitivo de la población, el consumo de carne vacuna podría seguir cayendo, lo que afectaría tanto a la industria cárnica como a la cultura gastronómica del país.
