Diputados rechazaron los vetos de Milei a la Emergencia Pediátrica y el Financiamiento Universitario
La jornada, bautizada como “miércoles negro” en los pasillos legislativos, desnuda la tensión entre un Gobierno que insiste en sostener el ajuste como única estrategia y una sociedad movilizada que interpela a sus representantes para frenar políticas que percibe como regresivas. Lo que suceda en el Senado será decisivo, pero lo cierto es que Milei enfrenta una erosión política cada vez más difícil de disimular.

La Cámara de Diputados asestó este miércoles un duro golpe al presidente Javier Milei al rechazar sus vetos a dos leyes clave: la de Emergencia Pediátrica y la de Financiamiento Universitario. Ambas normas, aprobadas en agosto y luego vetadas en septiembre, vuelven ahora a escena y deberán ser tratadas por el Senado, que tendrá la última palabra.
El resultado fue contundente. En el caso de la Emergencia Pediátrica, el rechazo cosechó 181 votos afirmativos, frente a 60 en contra y una abstención. La ley establece un fondo específico para reforzar la atención en hospitales y centros de salud, en un contexto marcado por la saturación de los servicios y el deterioro del sistema sanitario. Por su parte, la norma sobre Financiamiento Universitario recibió 174 votos positivos, 67 negativos y dos abstenciones, asegurando partidas extraordinarias para las universidades nacionales y la continuidad de programas de investigación.
Mientras los diputados deliberaban, miles de personas se manifestaban frente al Congreso. Profesionales de la salud, estudiantes, docentes y trabajadores universitarios exigieron que se respete el financiamiento de áreas consideradas estratégicas y criticaron el rumbo económico del Gobierno, al que acusan de aplicar un ajuste sin contemplar sus consecuencias sociales.
El traspié legislativo refleja mucho más que un episodio parlamentario: expone la fragilidad política de la Casa Rosada. A las denuncias de corrupción en sectores sensibles, la derrota electoral en Buenos Aires y la crisis económica en aceleración, se suma ahora la pérdida de control en el Congreso. El rechazo a los vetos no solo marca límites al poder presidencial, sino que muestra un Parlamento dispuesto a confrontar con un Ejecutivo debilitado.
