Diciembre récord de despidos: más de 100 mil cesantías sin causa exponen el deterioro del empleo formal
Diciembre no fue solo el peor mes del año en términos de cesantías; fue también un indicador de la fragilidad del mercado laboral registrado. El dato deja abierta una pregunta central: si el empleo formal se retrae a este ritmo, ¿qué margen real tiene la economía para absorber esa fuerza de trabajo sin profundizar la informalidad o el desaliento laboral?

Las cifras oficiales de diciembre de 2025 ofrecen una radiografía inquietante del mercado laboral argentino. Ese mes, 103.654 trabajadores registrados despedidos sin causa accedieron a la prestación por desempleo, el nivel mensual más alto del año.
El dato no solo marca un pico estadístico, sino que consolida una tendencia: a lo largo de 2025 fueron 153.847 los empleados formales que perdieron su puesto y debieron recurrir al seguro.
El monto promedio abonado en diciembre fue de $276.944, en un esquema que contempla entre dos y doce cuotas —hasta dieciocho para mayores de 45 años— con un esquema decreciente: 100% del beneficio en los primeros cuatro meses, 80% del quinto al octavo y 70% a partir del noveno. Más que un alivio sostenido, el diseño confirma el carácter transitorio de la asistencia en un contexto donde la reinserción laboral aparece cada vez más incierta.
La composición sectorial de los despidos revela, además, dónde impacta con mayor fuerza la contracción económica. La industria manufacturera encabezó la nómina con 36.648 cesantías, seguida por comercio (32.630) y construcción (25.311). Se trata de actividades sensibles al ciclo económico y al consumo interno, lo que sugiere que el ajuste no se limita al empleo público o a sectores marginales, sino que atraviesa el núcleo productivo.
En términos geográficos, la mayor concentración de beneficiarios se registró en los principales distritos urbanos: la provincia de Buenos Aires lideró con 44.145 casos, seguida por Córdoba (7.825), Santa Fe (7.675) y la Ciudad de Buenos Aires (6.720). El mapa confirma que el fenómeno no es periférico ni sectorial, sino estructural y extendido.
Si bien la lectura oficial puede vincular estos números a un proceso de “reordenamiento” económico o a la corrección de distorsiones previas, el volumen de despidos en un solo mes tensiona ese argumento. La magnitud del ajuste en el empleo formal —históricamente más protegido y estable— plantea interrogantes sobre la capacidad del modelo económico para generar nuevas oportunidades en el corto plazo.
