7 de mayo de 2026

Desplome industrial sin precedentes: Argentina lidera la caída global en un contexto regional de crecimiento

Los datos describen una economía que, lejos de diversificarse, parece replegarse hacia actividades primarias, mientras pierde densidad industrial. El contraste entre los indicadores y el relato oficial abre un debate de fondo sobre la sostenibilidad del rumbo económico y sus implicancias a mediano plazo para el empleo, la producción y la autonomía económica del país.

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Un informe de la consultora Audemus ubica a la Argentina como el país con peor desempeño industrial a nivel mundial entre 2023 y 2025, en un escenario que contradice el discurso optimista del gobierno de Javier Milei.

Según el relevamiento, la actividad manufacturera local se contrajo un 7,92%, posicionándose en el último lugar dentro de una muestra de 80 países.

El dato adquiere mayor relevancia cuando se lo compara con la dinámica regional. Mientras economías cercanas como Brasil, Chile y Uruguay registraron crecimientos industriales sostenidos, Argentina profundizó su retroceso. Esta divergencia refuerza una de las conclusiones centrales del informe: el deterioro no responde a un contexto internacional adverso, sino a decisiones de política económica doméstica.

El contraste también se evidencia a nivel global. Aunque varias economías europeas muestran caídas —afectadas por costos energéticos y tensiones comerciales—, el caso argentino aparece como una excepción más pronunciada. Incluso países con dificultades estructurales o coyunturales presentan desempeños menos negativos, lo que acentúa la singularidad de la crisis local.

A nivel interno, los indicadores consolidan un panorama preocupante: caída sostenida de la producción, utilización de la capacidad instalada en mínimos de más de una década y una pérdida significativa de empleo junto al cierre de miles de establecimientos productivos. Lejos de tratarse de un fenómeno sectorial, el retroceso abarca a casi todo el entramado industrial, con especial impacto en ramas estratégicas como la metalmecánica, la textil y la automotriz.

El informe también advierte sobre un cambio en la estructura productiva, con una creciente sustitución de bienes de capital nacionales por importados y una inversión que no logra recuperar niveles previos. En este marco, solo algunos sectores vinculados a los recursos naturales —como el energético— logran sostener cierto dinamismo, lo que plantea interrogantes sobre el perfil de desarrollo que se está consolidando.

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