3 de junio de 2026

Cúneo Libarona afirmó que su misión es «ordenar y aniquilar el Estado»

Cúneo Libarona afirmó que su misión es «ordenar y aniquilar el Estado» para transformarlo en una herramienta efectiva al servicio de la ciudadanía.

En una entrevista con un medio nacional, el ministro de Justicia, Mariano Cúneo Libarona, no escatimó en críticas al estado actual del sistema estatal argentino. En un contexto de creciente preocupación por la eficiencia y la transparencia del gobierno,

“La Argentina es un entramado deliberado para nombrar gente. Nos han abusado, hay que ordenar y aniquilar este Estado que debe ser eficiente”, sentenció el ministro, dejando entrever su fuerte deseo de depurar un sistema que, según él, ha logrado fomentar la corrupción y la mala gestión. Cúneo Libarona no se detuvo en su crítica, aseverando que su administración debe dedicarse a ofrecer un servicio de calidad en lugar de lidiar con la “porquería” que descubrieron en su revisión de los activos estatales.

La problemática se centra en el hallazgo de un boliche en el que se constató la malversación dolosa de un inmueble estatal. El edificio, ubicado en la avenida Rivadavia y cedido a un organismo que promueve la memoria y los derechos humanos, se ha convertido en un símbolo de la falta de control en la administración pública. “Me da vergüenza. Lo que han hecho es un papelón por eso hay que tener en cuenta quién es quién”, lanzó el funcionario, apuntando con su dedo acusador hacia aquellos que permitieron que estas irregularidades se perpetuaran.

En ese mismo marco, Cúneo Libarona subrayó que, bajo la dirección del presidente Javier Milei, la intención es clara: “cambiar la justicia, mejorarla y cuidar el patrimonio de los argentinos”. En este sentido, la revisión de los inmuebles estatales está en marcha, y muchos de ellos han sido entregados al Administrador de Bienes del Estado (ABE). A la fecha, el ministro se jacta de haber reducido la planta de su cartera, siendo este un pilar fundamental de su gestión.

Detrás de la promesa de esta limpieza institucional, el ministro también vaticina cambios estructurales en la ley, particularmente en lo que concierne a la creación de un registro automotor único y digital. “Soy el enemigo número uno de los registros. Doy la batalla cultural, mil peleas, y quiero achicar los registros porque es un sistema perverso”, afirmó, advirtiendo que los costos asociados a la matrícula de vehículos son un obstáculo para muchos ciudadanos.

Las palabras de Cúneo Libarona resuenan en un país donde las reformas estructurales parecen ser una necesidad apremiante. Sin embargo, la implementación de estas promesas dependerá, en gran medida, de la voluntad política y del apoyo social que logre el ministro en los meses venideros. Lo cierto es que, con un enfoque radical en la reestructuración del Estado, el desafío para el actual gobierno es monumental, y las expectativas de la ciudadanía están más altas que nunca.

Mientras avanza la indagación sobre las irregularidades descubiertas, la mirada de la sociedad estará atenta a las acciones concretas que se tomarán para devolver la confianza en un sistema que, por demasiado tiempo, parecía haber dejado de funcionar. La pregunta que queda en el aire es si Cúneo Libarona podrá cumplir su ambiciosa promesa de un Estado más transparente y eficiente en un país marcado por la desconfianza.

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