20 de mayo de 2026

Crisis libertaria: funcionario del gobierno calificó de «profundamente inapropiado» el comentario de Villarruel

En el sprint final del año, la tensión entre el Poder Ejecutivo y la vicepresidenta Victoria Villarruel ha alcanzado un nuevo pico tras sus críticas a la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, en relación con la detención del gendarme Nahuel Gallo en Venezuela. El suboficial, de 33 años, fue secuestrado el 8 de diciembre mientras intentaba visitar a su familia.

Un funcionario del gobierno calificó de «profundamente inapropiado» el comentario de Villarruel, quien cuestionó a Bullrich por la situación de Gallo. A pesar de los intentos de reconciliación tras un encuentro entre el estratega presidencial Santiago Caputo y Emilio Viramonte, cercano a Villarruel, las tensiones internas continúan creciendo.

La vicepresidenta, quien no asiste a las reuniones ampliadas del Gabinete desde hace meses, arremetió contra Bullrich, afirmando: «Jamás habría autorizado a un gendarme a ir a Venezuela». Esta declaración se refiere a la autorización de la Gendarmería Nacional que permitió a Gallo viajar para ver a su esposa e hijo. Sin embargo, su recorrido a través de Colombia llamó la atención de las autoridades migratorias, que lo detuvieron y lo acusaron de espionaje.

Bullrich, por su parte, no tardó en responder, tildando de «oportunismo político» las declaraciones de Villarruel. «Resulta vergonzoso que utilice a Nahuel Gallo para juntar likes», declaró, y añadió que la vicepresidenta debería informarse mejor sobre los mecanismos administrativos de la Gendarmería.

La controversia se intensificó cuando el presidente Javier Milei, durante un discurso en Córdoba, hizo referencia a su malestar con Villarruel sin mencionarla directamente. «Cada vez que me voy, siempre alguno me hace alguna», ironizó el Presidente, sugiriendo desavenencias dentro de su equipo.

Además, el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, criticó a Villarruel por su comentario, considerándolo una «chicana que no tenía sentido» en un momento en que se buscaba calmar las tensiones. En tanto, el canciller Gerardo Werthein trabaja en las gestiones diplomáticas para asegurar la liberación de Gallo.

Villarruel, quien aún guarda rencor por la designación de Bullrich en Seguridad y de Luis Petri en Defensa, ha manifestado su oposición a la ley de Seguridad Interior que permite el uso de las Fuerzas Armadas en operativos de control civil. «La función de las Fuerzas Armadas no es combatir a civiles», ha declarado en el pasado, recordando la historia reciente del país.

A medida que se acerca el cierre de año, el conflicto interno en el Ejecutivo refleja un patrón de confrontación que podría complicar aún más la estabilidad del gobierno de Milei, reavivando viejas divisiones en un momento crítico para la política argentina.

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