Crisis industrial y desempleo estructural en el sector del calzado
Este ajuste no es un hecho aislado, sino parte de una tendencia que combina la caída del consumo interno con una apertura comercial que expone a los productores locales a condiciones de competencia desigual.

La situación de la fábrica Arluchi SA en Chivilcoy funciona como un termómetro preciso de la realidad que atraviesa la manufactura nacional. Con el reciente despido de diez operarios, la firma alcanzó una reducción del cuarenta y dos por ciento de su nómina desde el inicio de la gestión de Javier Milei.
El sector enfrenta lo que los especialistas definen como una tormenta perfecta. Los datos son contundentes: en los últimos dos años se cerraron más de cien plantas y se perdieron cerca de diez mil puestos de trabajo.
La dinámica de producción refleja este desplome, pasando de ciento veinte millones de pares en 2023 a una proyección de apenas ochenta millones para el cierre de 2025. Esta contracción del treinta y tres por ciento en el volumen de actividad responde a un mercado interno debilitado y a un sobrestock que paraliza la rotación de capital de las empresas.
A la recesión económica se suma la presión de las importaciones y el auge de las plataformas digitales extranjeras. El ingreso de calzado a través de sitios como Shein o Temu, sumado al contrabando, ha desplazado a la industria local de sus canales habituales de venta.
El impacto es especialmente severo en ciudades donde estas fábricas son el principal motor económico, como ocurrió con el cierre de la planta de Grupo Dass en Coronel Suárez, que dejó a trescientas sesenta familias sin sustento y afectó gravemente la recaudación y el consumo local.
Desde el gremio Uticra denuncian el incumplimiento de compromisos de estabilidad laboral, mientras las cámaras empresariales advierten que la falta de margen de maniobra obliga a medidas drásticas como suspensiones y adelanto de vacaciones.
La industria del calzado, históricamente intensiva en mano de obra, se encuentra hoy en un proceso de desarticulación que amenaza con transformar el perfil productivo de diversas regiones de la provincia de Buenos Aires y el resto del país.
