Crisis ferroviaria en el AMBA: el servicio ya opera con un 33% menos de trenes
La infraestructura ferroviaria argentina atraviesa un proceso de degradación que el sindicato La Fraternidad califica como una involución irreversible.

Según un reciente informe del gremio que conduce Omar Maturano, el sistema de transporte en el Área Metropolitana de Buenos Aires ya sufrió una reducción del 33% en sus servicios, afectando la conectividad diaria de miles de usuarios en un contexto de desinversión sostenida.
La parálisis no se limita al conurbano. El relevamiento detalla un escenario crítico para los trayectos de larga distancia: la mayoría de los ramales que conectaban la Ciudad de Buenos Aires con destinos como Tucumán, Córdoba, Mendoza, Bahía Blanca y Pehuajó han dejado de prestar servicio. A esto se suma la suspensión de corredores regionales clave en provincias como Santa Fe y Santiago del Estero, donde servicios como el de La Banda–Fernández permanecen inactivos.
Factores de la parálisis operativa
Desde el sector sindical identifican tres pilares que explican el deterioro actual:
►Infraestructura y mantenimiento: La falta de repuestos y material rodante ha llevado al sistema de cargas a un estado crítico, con formaciones que circulan a una velocidad promedio de solo 15 kilómetros por hora y registran una media de tres descarrilamientos diarios.
►Recorte de personal: La pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores, estimada en más del 40%, ha provocado una ola de renuncias que no son cubiertas por la administración, reduciendo la capacidad operativa de las líneas.
►Política salarial y presupuestaria: El esquema de ajuste actual ha profundizado la brecha entre los costos de funcionamiento y la inversión real en las vías.
Un modelo en debate
Mientras la administración nacional insiste en la privatización del sistema bajo el argumento de la eficiencia de mercado, especialistas en planificación de transporte advierten sobre la ausencia de una política ferroviaria de largo plazo.
El diagnóstico gremial es tajante: la degradación actual no solo afecta el presente, sino que pone en riesgo la existencia misma del ferrocarril como herramienta estratégica para el desarrollo del país.
