Crisis en la industria textil: 10.000 despidos y cierres de pymes
Un informe de la Fundación Pro Tejer expuso una realidad alarmante en la industria textil argentina: en lo que va de 2024, se han producido 10.000 despidos, reflejando una profunda crisis exacerbada por la recesión económica. Este fenómeno se acompaña de un significativo número de cierres de pequeñas y medianas empresas (pymes) y comercios dedicados a la venta de indumentaria.

La cifra de despidos, que supera los 7,735 reportados por el SIPA en junio, resalta el impacto de la caída del poder adquisitivo, que llevó a un desplome en el consumo. Según Pro Tejer, esta reducción del poder adquisitivo es el principal responsable de la caída de precios en el sector, dañando así la rentabilidad del producto, lo que se refleja principalmente en las pymes y en el empleo.
La crisis se ha intensificado en 2024, obligando al sector a reducir sus precios de venta, lo que ha llevado a una mayor pérdida de rentabilidad. En el contexto de la competencia entre la producción nacional e importada, la relación entre ambas se sitúa actualmente en un 55% de productos nacionales frente a un 45% de importados, aunque muchas de estas últimas incluyen insumos extranjeros.
Jorge Sorabilla, secretario de Pro Tejer, enfatizó la necesidad de condiciones de competencia justas, reclamando reformas estructurales prometidas en campañas electorales, que no se han concretado por la falta de presupuesto.
La inestabilidad del tipo de cambio también afecta las ventas en el sector. Pro Tejer advirtió que la disminución de la producción nacional de telas y la creciente dependencia de las importaciones están perjudicando el empleo y la productividad del país. Aunque las importaciones pueden resultar más económicas, su impacto en la industria local es preocupante.
La ropa lo que menos creció desde 2016
Desde Pro Tejer aseguran que las mediciones que colocan a la indumentaria y el calzado como uno de los rubros que más aumenta mes a mes son erróneas dado que el IPC (Índice de Precios al Consumidor) no es preciso por varias razones. Entre ellas, no discrimina entre productos nacionales e importados y tampoco tiene en cuenta los cambios de hábitos de los consumidores.
El índice pondera mayormente la incidencia de los shoppings de hace 20 años atrás, situación que hoy cambió, a la vez que deja por fuera a elementos como la venta online y el deterioro del salario real. En la actualidad, la venta en shoppings representa solamente un 7% del total del volumen de la comercialización textil.
Adentrándose en los números que componen el precio final que paga el consumidor en la tienda, solo el 8,5% es percibido al 100% por la industria. Más de la mitad, como contrapartida, está consumido por los impuestos teniendo en cuenta la cadena de producción de las prendas, que está compuesta por al menos 7 eslabones y en casi todos de ellos deben abonar, por ejemplo, Ingresos Brutos dependiendo de la cantidad de provincias por la que pase el producto.
Es por ello que Pro Tejer afirmó que los precios de la ropa se mantienen por debajo de la inflación y también crecen por debajo del índice general a nivel histórico. Sobre todo teniendo en cuenta que años de servicios y bienes regulados a lo largo de distintos gobiernos provocaron enormes diferencias en los precios al consumidor que al día de hoy son insostenibles y ponen en peligro a la industria.
