Crece el pesimismo económico: seis de cada diez argentinos anticipan un deterioro de su situación
El malestar económico vuelve a reflejarse en las expectativas de los hogares. Un relevamiento de Opina Argentina mostró que el 60% de los consultados considera que su situación económica empeorará durante los próximos meses, siete puntos más que en julio. El dato expone una brecha cada vez más visible entre los indicadores macroeconómicos y la percepción que tienen los ciudadanos sobre sus ingresos, el empleo y su capacidad para afrontar los gastos cotidianos.

La encuesta, realizada sobre 1.507 personas durante agosto, revela un escenario marcado por el pesimismo. Apenas el 25% espera estar mejor en los próximos meses y el 14% cree que permanecerá en una situación similar. El deterioro de las expectativas adquiere mayor relevancia al observar la situación concreta de los hogares: el 48% aseguró que durante el último mes no tuvo ingresos suficientes para cubrir sus gastos básicos.
Otro 32% señaló que logró llegar a fin de mes, aunque sin posibilidad de ahorrar, mientras que solamente el 18% afirmó haber podido reservar parte de sus ingresos. En otras palabras, para una amplia mayoría, el salario se consume prácticamente en su totalidad antes de terminar el mes, dejando poco margen para enfrentar imprevistos o mejorar las condiciones económicas familiares.
El empleo aparece como una de las principales preocupaciones. El 36% de los encuestados identificó a la desocupación como el problema prioritario que debería resolver el Gobierno, por encima de la corrupción, mencionada por el 32%, y de la inflación, señalada por el 11%.
La percepción sobre la evolución de los precios tampoco resulta favorable para la administración de Javier Milei. El 63% consideró que el Gobierno todavía no logró resolver el problema inflacionario, frente a un 34% que opinó lo contrario. Además, el 55% anticipó que la inflación continuará aumentando, mientras apenas el 22% espera una reducción.
Estas percepciones encuentran un correlato en la evolución de los ingresos. Según los datos difundidos por el Indec, durante el primer semestre de 2026 los salarios de los trabajadores registrados crecieron por debajo de la inflación. En junio, las remuneraciones aumentaron 2,4% y acumularon una mejora del 15,5% desde enero, mientras que el índice de precios avanzó 16,8% en el mismo período.
Si se consideran todos los trabajadores, formales e informales, los ingresos laborales registraron en junio una suba promedio del 2,9%. El incremento fue del 1,9% entre los trabajadores privados registrados, del 3,4% en el sector público y del 4,4% entre los asalariados privados no registrados.
El contraste resulta significativo: los mayores aumentos salariales se observaron precisamente entre quienes se encuentran en una posición laboral más vulnerable, mientras que los trabajadores registrados quedaron por debajo del ritmo de los precios. En este contexto, el pesimismo que refleja la encuesta no parece limitarse a una percepción subjetiva, sino que se vincula con una pérdida de capacidad de compra que continúa condicionando el consumo y el ahorro.
El desafío para el Gobierno, por lo tanto, excede la reducción de determinados indicadores macroeconómicos. La cuestión central pasa por transformar esa eventual estabilidad en una mejora concreta de los ingresos y del empleo. Mientras una parte importante de la población siga sin poder cubrir sus gastos básicos o ahorrar, la recuperación económica tendrá dificultades para traducirse en una sensación de bienestar en la vida cotidiana.
