Con el apoyo del PRO y parte de la UCR, Diputados confirmó el veto a la Ley de Financiamiento Universitario
En una sesión marcada por discursos encendidos y un clima de tensión, la Cámara de Diputados no consiguió los votos necesarios para insistir en la Ley de Financiamiento Universitario. Con este resultado, el Gobierno de Javier Milei logró un ajustado triunfo que blinda su veto.

La Libertad Avanza, el bloque oficialista, necesitaba un tercio de los votos presentes para sostener el veto, y lo logró con 85 a favor, frente a 159 en contra, con 8 ausencias y 5 abstenciones.
El respaldo del PRO, anunciado en un comunicado formal el martes, fue crucial. La Libertad Avanza inició una frenética negociación, logrando el apoyo de la mayoría del bloque amarillo. Solo dos diputados del PRO, Álvaro González y Héctor Baldassi, se alinearon con la insistencia de la ley, mientras que Héctor Stefani se ausentó por motivos de salud.
El oficialismo también contó con el apoyo de cuatro de los cinco diputados radicales que habían votado a favor del veto a las jubilaciones: Luis Picat, Mariano Campero, Martin Arjol y José Federico Tournier, mientras que Pablo Cervi optó por abstenerse.
Del lado opositor, 98 de los 99 diputados de Unión por la Patria votaron a favor de la legislación. La única ausencia fue la catamarqueña Fernanda Ávila, a quien se le atribuyó la decisión de no participar por una directiva del gobernador Raúl Jalil. La UCR, en un bloque cohesionado, respaldó la ley con 27 votos, al igual que la Coalición Cívica, la izquierda y otros pequeños bloques que se alinearon en contra del veto.
El voto de Sergio Acevedo, de Santa Cruz, se destacó al oponerse a la postura de su coprovinciano Garrido y apoyar la ley. Fuentes parlamentarias señalaron que el gobernador Vidal había adoptado una estrategia de doble apoyo. Encuentro Federal, también influenciado por un llamado de un gobernador, logró sumar 13 votos a favor de la legislación.
Esta fue la segunda vez en poco más de un mes que el presidente Milei utilizó su poder de veto, habiendo firmado previamente un veto total a la movilidad jubilatoria en agosto. Antes de la discusión, Milei expresó su descontento con la ley, describiéndola como un «eufemismo para defender los intereses de delincuentes» y enfatizando su deseo de auditar los recursos destinados a la educación.
El resultado de la votación refleja una división marcada en el Congreso y un escenario complejo para el oficialismo, que enfrenta críticas y una fuerte oposición en sus intentos por implementar su agenda política.
