12 de junio de 2026

Con amigos así, ¿Quién necesita enemigos? Milei le dio una cachetada a Ucrania

Javier Milei el contradictorio. Pasó de militar la causa ucraniana durante un año y de abrazar a Volodimir Zelensky en Davos el mes pasado mientras gritaba a viva voz: «My friend», a mandar que nuestro país no apoye el documento presentado por la nación eslava ante la ONU para condenar la invasión ordenada por Vladimir Putin y así exigir el retiro de las tropas rusas. La política exterior argentina alineada con la agenda de Donald Trump y a merced de los intereses norteamericanos en materia de geopolítica.

¿Sorpresa en las Naciones Unidas por el voto en abstención de Argentina ante la Asamblea General? No. La votación de los países integrantes de la ONU terminó con 95 votos a favor del documento ucraniano, 65 abstenciones -entre las que se cuenta el voto de nuestro país- y 18 votos negativos, entre ellos, el de Estados Unidos por mandato de Donald Trump.

Es más, Trump había dado un giro histórico en la política exterior de su país, al diferenciarse de su antecesor Joe Biden quien apoyaba a Ucrania en la guerra, al alinearse con la Rusia de Putin y tachar a Volodimir Zelenzky de «invasor» y advertirle que si quiere la paz deberá ceder al menos unos 115 mil kilómetros cuadrados de su territorio a su adversario.

Milei pasó de militar a Zelensky a alinearse con Trump y Putin al abstenerse de acompañar la resolución impulsada por Ucrania y otros países europeos que condenaba la invasión rusa.

Milei, alineado con Trump y Putin, mandó a votar a los representantes argentinos en contra de los intereses planteados por Ucrania en las Naciones Unidas y así traicionó la amistad con Zelensky a quien dijo admirar, y a quien incluso, llamó “amigo” hace poco menos de un mes, cuando se encontraron y saludaron efusivamente en el Foro de Davos.

Milei, al alinearse con Trump y Putin da un giro brutal en la política exterior argentina porque no solamente se alinea con las políticas de la “libertad” que pregona el presidente norteamericano a quien idolatra, sino que termina posicionándose junto a otros países a los que considera “comunistas” tales como la Colombia de Gustavo Petro o la Cuba de los Castro, naciones que condenan los libertarios.

Milei olvidó de un plumazo a su amigo Zelensky. En principio, lo convirtió en bandera de su gobierno, un ejemplo de la “libertad”, lo invitó a su asunción, lo vio varias veces y hace menos de un mes se encontraron en Davos, donde un excitado Milei se abrazaba con el ucraniano y a viva voz gritaba: «my friend».

Tanto fue así que ante la asamblea de la ONU, cuando todavía eran amigos, el discurso mileísta tachaba de «aberrante» invasión de Rusia a Ucrania.

Es más, el ejército de trolls libertarios, salió a bancar a su jefe, y cuando todavía eran amigos, colocaban banderas ucranianas en sus cuentas para apoyar la causa. Ahora acusan a Zelensky de «dictador» y de robarse la mitad de la ayuda de Estados Unidos para la guerra contra Rusia.

En la votación a favor de Estados Unidos y Rusia, en la Asamblea General de la ONU, fueron 18 votos negativos, entre los que se cuentan el de Estados Unidos, claro está, y al que se suman el de Rusia, Bielorrusia, Israel, Corea del Norte, Burkina Faso, Burundi, República Centroafricana, Guinea Ecuatorial, Eritrea, Haití, Hungría, Mali, Islas Marshall, Nicaragua, Niger, Palau y Sudán.

Milei olvidó de un plumazo a su amigo Zelensky. Y olvidó también que fue el primero en defender a Ucrania contra Rusia, al decir: “me van a encontrar siempre del lado correcto de la historia”.

Milei olvidó que respaldó «al pueblo de Ucrania» y repudió «cualquier forma de violencia, pero sobre todas las cosas la guerra como mecanismo ilegítimo de resolución de conflictos» en la cumbre por la paz organizada por el ucraniano en Suiza.

Milei olvidó que Zelensky le entregó la Orden de la Libertad, una medalla que se concede por méritos especiales a la hora de reforzar la soberanía y la independencia de Ucrania.

Milei olvidó que en enero pasado, en el Foro de Davos, posó para la foto junto a Zelenzky y a su hermana, y ese encuentro tuvo amplia difusión en los canales libertarios.

Milei mandó abstenerse de condenar la invasión rusa a Ucrania y con esa posición selló el destino de la política exterior argentina que desde ahora, tendrá en agenda los deseos e intereses estadounidenses en un contexto global complicado de rispideces con países europeos.

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