11 de mayo de 2026

Colapso productivo: 20 mil empresas y 276 mil empleos menos, en los 21 meses de Milei

El ajuste, lejos de ordenar, parece haber debilitado la capacidad productiva y laboral del país, planteando un interrogante central: ¿cuánto más puede resistir la economía real antes de que el deterioro se vuelva estructural?

En menos de dos años de gestión, el gobierno de Javier Milei acumula una pérdida que golpea de lleno al mercado laboral y al entramado productivo del país: según un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), entre noviembre de 2023 y agosto de 2025 se destruyeron 276.624 puestos de trabajo registrados y cerraron 19.164 empresas.

La magnitud del retroceso expone un deterioro profundo y persistente, que deja en evidencia el costo social y económico del programa de ajuste.

El estudio, basado en datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, revela que el empleo formal en unidades productivas cayó un 2,81% en el período, lo que equivale a más de 432 trabajadores expulsados por día. El número global pasó de 9.857.173 empleos a 9.580.549, reflejando un retroceso sin compensaciones sectoriales, sino extendido y transversal.

El análisis sectorial muestra un panorama particularmente crítico. La mayor pérdida absoluta se dio en “Administración pública, defensa y seguridad social obligatoria”, con 86.982 empleos menos, consecuencia directa del fuerte recorte estatal impulsado por la administración libertaria. La “Construcción”, históricamente un sector termómetro de la actividad económica, quedó prácticamente paralizada y perdió 76.292 puestos, una caída del 16% en términos relativos. También sufrieron fuertes retrocesos “Servicios de transporte y almacenamiento” (-59.838) e “Industria manufacturera” (-55.941), dos rubros clave para el funcionamiento económico general.

En paralelo, el cierre de empresas muestra un deterioro del tejido productivo aún más alarmante. Casi 30 empleadores por día dejaron de operar desde el inicio del gobierno, pasando de 512.357 a 493.193 compañías. Los sectores más golpeados fueron “Servicios de transporte y almacenamiento” (-4.685), “Comercio” (-3.510), “Servicios inmobiliarios” (-2.952) y “Servicios profesionales” (-2.053). Lejos de tratarse de un fenómeno concentrado en pequeñas firmas poco competitivas, el ajuste también alcanzó a empresas medianas y grandes.

El dato más revelador es que el 68% de los empleos destruidos pertenece a compañías con más de 500 trabajadores, lo que evidencia un retroceso en la capacidad del país para sostener industrias de escala y empresas generadoras de empleo masivo. Al mismo tiempo, el 99,6% de las empresas que cerraron tenía menos de 500 trabajadores, un indicador de la erosión del ecosistema pyme, fundamental para el empleo argentino.

A contramano del discurso oficial que sostiene que el orden fiscal generará crecimiento a futuro, el CEPA concluye que la política económica vigente produjo un “marcado retroceso en los indicadores clave del empleo formal”. La foto que dejan estos 21 meses combina caída del empleo, cierre de empresas y contracción simultánea en sectores dinámicos, un escenario que pone en cuestión la sostenibilidad del modelo económico y anticipa dificultades profundas para la reactivación.

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