29 de noviembre de 2022

Chicana para Leandro Santoro en la mesa de Juanita, le sirvieron polenta con tuco

No es desconocida la postura política de la señora de los almuerzos, de su nieta que la suplanta, de la producción de su programa y del Canal 13 por donde se emiten el tradicional formato de comer ante las cámaras. Al comedor de  Mirtha Legrand suelen asistir políticos y personalidades que acompañan el modelo de la derecha argentina para hablar por dos horas, a micrófono abierto, de la agenda mediática que minimiza las acciones positivas del gobierno y resaltando las otras.

Pero esta vez, uno de los invitados era de otro talante. Tenía un pensamiento diferente y un estilo dialoguista que no calla, que no otorga y que siempre va al frente con argumentos que pueden desconcertar a cualquiera. Su nombre, Leandro Santoro, Legislador porteño por el Frente de Todos.

El programa de los almuerzos, o cenas, dependiendo del momento del día, en el canal opositor, donde Macri apoyó su ascenso a la presidencia en 2015, es un lugar hostil para cualquier persona que no conspire contra los intereses de la Patria y esto quedó más que en evidencia con la jugarreta, con la chicana, pensada por la producción para provocar al legislador kirchnerista.

Leandro Santoro, conciliador en procura de construir el dialogo, fue lisa y llanamente agraviado simbólicamente por el staff del programa, cuya cara visible fue la cocinera del ciclo, quien le espetó al aire su clara militancia oficialista al servirle un plato de polenta con tuco de osobuco.

Como se sabe, desde un tiempo a esta parte, se hizo “carne” en el inconsciente colectivo macrista la idea de “comer polenta” como una condición de desigualdad, de ruptura, de grieta ideológica y por sobre todo, es expone el concepto en redes sociales como una manera sutil para insultar a todo aquel militante peronista, o a aquellos que militan o militaron a favor del Gobierno de Alberto Fernández.

La discusión nuevamente es simbólica, mientras “la polenta” es utilizaba por los sectores opositores para pegarle a la administración Fernández, luego que éste prometiera elevar los niveles de vida de la población tras el paso neoliberal de Mauricio Macri. Es una mojada de oreja, sutil y perturbadora, que para el futuro candidato a Jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires por el frente oficialista, no tuvo la importancia que muchos vieron, y procedió a comer el plato sin demasiado inconveniente.

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