Caputo marca el rumbo hacia reformas laboral y tributaria y reclama apoyo empresario
El pedido de apoyo a los hombres de negocios, en ese marco, evidencia una apuesta a consolidar consensos en las cúpulas corporativas, aun cuando las reformas anunciadas podrían implicar un alto costo para los trabajadores y sectores más vulnerables.

El ministro de Economía, Luis Caputo, confirmó que el Gobierno avanza hacia una reforma laboral y tributaria, en lo que definió como una “segunda etapa” de transformaciones estructurales.
El anuncio, realizado a través de un mensaje grabado para el 61º Coloquio de IDEA en Mar del Plata, fue acompañado por un pedido explícito de respaldo del sector empresario y por la promesa de una “Argentina sin déficit”.
Caputo caracterizó al régimen laboral vigente como “arcaico, rígido e imprevisible” y responsabilizó sus normas por la falta de crecimiento del empleo en los últimos trece años. Bajo ese diagnóstico, sostuvo que el marco legal actual desalienta la contratación y genera una “industria del juicio” que termina afectando en particular a las pymes. Su propuesta apunta a un modelo “más ágil y dinámico”, en línea con los planteos históricos de las cámaras empresarias.
En materia tributaria, el ministro aseguró que se buscará eliminar impuestos considerados “distorsivos”, reducir otros y simplificar el sistema, con la idea de favorecer la inversión privada y el ahorro interno. Recalcó, además, que la ausencia de déficit fiscal permitirá canalizar recursos hacia el sector empresario.
El funcionario descartó la posibilidad de una devaluación y calificó como “arcaica” la idea de que la competitividad del país pueda lograrse con una moneda débil. Según su visión, el camino pasa por la desregulación, la reducción de impuestos, las reformas estructurales y un financiamiento más accesible.
La estrategia expuesta por Caputo ratifica que el Gobierno se encamina a un rediseño profundo de las reglas del mercado laboral y del sistema impositivo, aunque lo hace bajo un enfoque que privilegia la mirada empresarial por sobre las tensiones sociales que una flexibilización laboral y un ajuste tributario podrían generar.
