BASF reduce la producción en su planta de General Lagos y ofrece retiros voluntarios ante la caída de la actividad
La decisión de BASF se suma a las dificultades que atraviesa el sector industrial argentino, en un contexto de menor demanda y presión sobre los costos de producción. Mientras la compañía sostiene que busca garantizar la sustentabilidad de sus operaciones, los trabajadores temen que la reducción de los turnos derive en nuevas pérdidas de empleo y en un mayor deterioro de la actividad industrial de la región.

La multinacional alemana BASF reducirá un turno de producción en su establecimiento de General Lagos, ubicado en el cordón industrial del sur de Rosario, a partir del 1° de noviembre.
La decisión, que la compañía atribuyó a una reorganización de sus operaciones, genera preocupación entre los trabajadores y el sindicato químico, que denunció una reducción de puestos laborales y confirmó que ya hay 13 operarios menos en la planta.
La empresa justificó la medida en la necesidad de mejorar la competitividad y garantizar la continuidad de sus operaciones a largo plazo. Entre los factores que motivaron el cambio, mencionó la caída de la demanda, el exceso de capacidad productiva en el mercado local y regional, la presión sobre los precios y el incremento de los costos fijos.
El establecimiento de General Lagos se dedica a la fabricación de dispersiones poliméricas y aditivos utilizados en pinturas, impermeabilizantes, adhesivos y otros productos vinculados con la construcción y la industria. Además, en el mismo predio funciona un centro de distribución de insumos destinados a la protección de cultivos. En total, trabajan allí alrededor de 150 personas, entre personal directo e indirecto, de las cuales unas 70 están comprendidas en el convenio colectivo del sector químico.
Desde BASF aclararon que la modificación del esquema de producción no supone el cierre de la planta. La compañía aseguró que continuará operando y conservará su importancia dentro de la red regional de abastecimiento, con el compromiso de mantener la atención a sus clientes y los estándares habituales de calidad, seguridad y servicio.
Sin embargo, desde el Sindicato de Trabajadores Químicos de Rosario advirtieron que la decisión se produce en medio de una caída sostenida de la actividad. Según explicaron, hasta hace aproximadamente un mes la fábrica funcionaba todos los días de la semana, mientras que actualmente la producción se desarrolla de lunes a sábado por la mañana. Desde noviembre, el esquema quedará formalizado con tres turnos en lugar de los cuatro que funcionaban anteriormente.
Retiros voluntarios y preocupación por los puestos laborales
En el marco de las negociaciones entre la compañía y los representantes gremiales, BASF presentó una propuesta de retiros voluntarios para reducir su plantilla de trabajadores. De acuerdo con el sindicato, el plan contempla el pago de la indemnización legal, un adicional del 20% y la continuidad de la cobertura de la obra social durante seis meses.
Rubén Carroselli, integrante del gremio químico rosarino, señaló que la reducción de personal ya se hizo sentir en el establecimiento, con 13 trabajadores menos. La organización sindical cuestiona la modalidad utilizada para concretar las desvinculaciones y sostiene que los retiros voluntarios se producen en un contexto de retroceso de la producción y pérdida de puestos de trabajo.
La empresa, por su parte, manifestó que buscará llevar adelante la transición mediante el diálogo con los representantes de los empleados y el acompañamiento de las personas afectadas, aunque no detalló públicamente la cantidad total de puestos que podrían verse comprometidos.
Frente a este escenario, el sindicato se declaró en estado de alerta y asamblea permanente. Sus representantes aseguraron que continuarán defendiendo los empleos y los derechos laborales ante una medida que profundiza la incertidumbre entre los trabajadores de la planta.
