Axel Kicillof endureció críticas al Gobierno en acto por Malvinas y advirtió “expresa desprecio por la soberanía”
En el marco de la conmemoración del Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas, el gobernador bonaerense Axel Kicillof volvió a marcar distancia con la administración nacional al cuestionar su postura frente a la causa Malvinas, un eje que históricamente ha funcionado como punto de consenso político en el país.

Desde Ushuaia, donde encabezó actividades oficiales junto a mandatarios provinciales como Gustavo Melella y Ricardo Quintela, Kicillof planteó que el Gobierno nacional sostiene una mirada que, a su entender, debilita tanto el federalismo como el reclamo de soberanía sobre las islas.
La elección del escenario no fue menor: Tierra del Fuego es el territorio que concentra institucionalmente la reivindicación sobre el Atlántico Sur y sus recursos estratégicos.
El mandatario bonaerense buscó inscribir su discurso en una narrativa más amplia, en la que la causa Malvinas no solo remite a la memoria histórica sino también a disputas contemporáneas vinculadas a la geopolítica y la explotación de recursos naturales. En ese sentido, advirtió que considerar el conflicto como un capítulo cerrado implica, según su visión, relegar intereses actuales y futuros del país.
El acto central, realizado en la Plaza Islas Malvinas, reunió a excombatientes, familiares y autoridades, reforzando el componente simbólico de la jornada. Allí, Kicillof insistió en la necesidad de sostener políticas de Estado que trasciendan las diferencias partidarias, aunque reconoció que ese consenso hoy aparece debilitado.
La agenda del gobernador incluyó también su participación en la tradicional vigilia en Río Grande, un evento que cada año convoca a distintos sectores políticos y sociales. Además, mantuvo reuniones con autoridades locales para avanzar en acuerdos de cooperación, en un intento por reforzar vínculos federales en un contexto de tensiones entre provincias y Nación.
El posicionamiento de Kicillof se inscribe en una estrategia más amplia de la dirigencia opositora, que busca capitalizar fechas de alto contenido simbólico para cuestionar el rumbo del Gobierno. En este caso, la causa Malvinas funciona como un terreno fértil para exponer diferencias sobre política exterior, federalismo y administración de recursos, temas que continúan en el centro del debate público argentino.
