20 de mayo de 2026

Asesinato de “Pillín” Bracamonte: ¿Zona liberada?, apagón y cámaras fuera de servicio, las dos hipótesis

La violencia vuelve a perturbar el ambiente del fútbol argentino tras el asesinato de Andrés “Pillín” Bracamonte, uno de los líderes de la barra brava de Rosario Central, ocurrido el pasado fin de semana tras el partido del Canalla contra San Lorenzo. El jefe barrabrava fue víctima de un ataque armado que dejó al barrio convulsionado y a la Justicia en la búsqueda de respuestas.

Bracamonte, junto a su compañero Raúl «Rana» Attardo, circulaba en una camioneta Chevrolet S10 en las cercanías del estadio cuando un grupo de al menos tres individuos encapuchados les disparó a quemarropa. Según fuentes del Ministerio Público de la Acusación (MPA), el ataque se produjo cuando el clima de desconcentración se apoderaba del entorno, dejando a las víctimas con múltiples impactos de bala en el torso, extremidades y piernas.

Ambos hombres fueron rápidamente trasladados al Hospital Centenario, donde Bracamonte falleció debido a la gravedad de las heridas. “El fallecimiento se produjo a consecuencia de múltiples impactos de disparos de arma de fuego”, informaron fuentes médicas. Las investigaciones están a cargo del fiscal Alejandro Ferlazzo, quien ya ha solicitado el análisis de las cámaras de seguridad en la zona del ataque, específicamente en la intersección de Reconquista y el bulevar Avellaneda.

Las circunstancias en que tuvo lugar el crimen han levantado varias interrogantes. Testigos del ataque aseguraron que una repentina falla en las luminarias del bulevar Avellaneda y el mal funcionamiento de las cámaras de seguridad contribuyeron a la emboscada. Mariela López Brown, enviada de C5N a Rosario, mencionó que «la falla técnica en el servicio de iluminación se debió a la gran afluencia de público en la zona, lo que generó un colapso».

La especulación en torno a los motivos detrás del asesinato de Bracamonte ha ido en aumento. Algunos analistas del caso apuntan a una posible conexión con el narcotráfico, mientras que otros sugieren un ajuste de cuentas dentro de la propia interna de la barra de Rosario Central. El periodista Diego Gabriele señaló que el lugar del ataque es considerado “de poder” para Bracamonte, quien había expresado previamente la posibilidad de un atentado en su contra: “Si me pasa algo, se incendia la ciudad”.

A pesar de las investigaciones en curso, los atacantes aún no han sido identificados. Fuentes del gobierno de la provincia de Santa Fe indicaron que las circunstancias del crimen parecen estar más relacionadas con conflictos internos de la barra que con otras estructuras delictivas.

El asesinato de “Pillín” Bracamonte no solo saca a la luz la cruda realidad de la violencia en el mundo del fútbol argentino, sino que también plantea un desafío urgente para las autoridades, que deberán profundizar en la investigación para esclarecer el crimen y garantizar la seguridad de los aficionados y la comunidad en general. Con cada nuevo fragmento de información que emerge, la tensión en Rosario Central crece, mientras sus hinchas esperan respuestas y justicia.

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