2 de junio de 2026

Arzobispo de Córdoba se opone al recorte de medicamentos a jubilados: “Eutanasia encubierta”

La crítica llegó de la mano del arzobispo Ángel Rossi, quien, parafraseando al papa Francisco, afirmó que la decisión representa una “eutanasia encubierta” que pone en riesgo el acceso a la salud de los adultos mayores.

En un contexto de creciente tensión social por los recortes en políticas sociales, la Iglesia Católica de Córdoba alzó la voz en contra de la reciente medida impulsada por el Gobierno de Javier Milei, que restringe la entrega de medicamentos gratuitos a jubilados y pensionados.

Este lunes, el Gobierno Nacional implementó una controvertida normativa que limita el acceso a medicamentos gratuitos solo a aquellos jubilados y pensionados que perciban ingresos inferiores a $388.500. Además, los beneficiarios deberán realizar un trámite de inscripción, lo que añade una carga administrativa en un momento ya crítico para muchos.

Monseñor Rossi, en declaraciones realizadas a Radio Mitre, no escatimó en críticas hacia la gestión gubernamental: “Quién pensó esto no pisa la tierra”, afirmó, evidenciando la desconexión entre las decisiones políticas y la dura realidad que viven las personas mayores en el país. El arzobispo enfatizó la precaria situación económica de los jubilados, muchos de los cuales se ven obligados a realizar sacrificios extremos en sus compras diarias, como adquirir apenas “100 gramos de carne a la semana” o “medio pimiento”.

Esta intervención de la Iglesia se suma a una serie de críticas que ha recibido el gobierno de Milei desde diversos sectores de la sociedad, que cuestionan la falta de sensibilidad ante la situación de los más vulnerables. La postura de Rossi pone de relieve la necesidad de un enfoque más humano en la formulación de políticas públicas, especialmente aquellas que afectan a los adultos mayores, un grupo que ya enfrenta numerosas dificultades en un contexto económico adverso.

La intervención de la Iglesia Católica en este debate no solo resalta la preocupación por el bienestar de los jubilados, sino que también plantea un llamado a la reflexión sobre la responsabilidad social del Estado. En un país donde el cuidado de los mayores debería ser una prioridad, el recorte en el acceso a la salud resulta un tema que genera un amplio espectro de reacciones y un debate que promete intensificarse en los próximos días.

Con el telón de fondo de una crisis económica que golpea a los sectores más vulnerables, la voz de la Iglesia se suma a un clamor generalizado por la defensa de derechos fundamentales, como el acceso a la salud, en un momento donde la solidaridad y la empatía parecen más necesarias que nunca. El desafío ahora es escuchar y responder a estas preocupaciones, antes de que la desconexión entre el gobierno y la ciudadanía se torne insostenible.

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