27 de mayo de 2026

Argentina pidió un informe sobre las armas nucleares británicas en la Guerra en Malvinas

El Canciller argentino expuso en Ginebra y denunció que «el Reino Unido todavía les debe a la Argentina y al mundo la información sobre cuántos kilotones transportó exactamente al Atlántico Sur en 1982».

El canciller Santiago Cafiero reclamó este domingo, al exponer en la Conferencia de Desarme en la sede de la Organización de las Naciones Unidas en la ciudad de Ginebra, que el Reino Unido dé información precisa sobre el material nuclear que «transportó al Atlántico Sur en 1982», en el marco de la guerra de Malvinas, como así también sobre «cuál fue el destino que le dio».

«El Reino Unido todavía les debe a la Argentina y al mundo la información sobre cuántos kilotones transportó exactamente al Atlántico Sur en 1982 y cuál fue el destino que le dio a ese material nuclear», aseveró el canciller al exponer en nombre de la Argentina en la Conferencia de Desarme.

En su exposición, el canciller argentino hizo referencia a documentos desclasificados recientemente en los Archivos Nacionales de Londres «que prueban que, durante el conflicto del Atlántico Sur de 1982, el Reino Unido envió a la región buques equipados con 31 armas nucleares, lo que representaba en ese entonces el 65 por ciento de su stock de bombas nucleares de profundidad».

Cafiero intervino en la reunión de la Oficina de Asuntos de Desarme de las Naciones Unidas (UNODA, por sus siglas en inglés) que sesiona en Ginebra en paralelo a las reuniones anuales del Consejo de Derechos Humanos de la ONU.

Allí, recordó que «el Reino Unido negó categóricamente poseer armas nucleares en la zona del conflicto del Atlántico Sur en el ámbito de Opanal (el Organismo para la Proscripción de las Armas Nucleares en América Latina y el Caribe) y del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas».

Según se informó oficialmente, Cafiero planteó que, «además de tratarse de una significativa cantidad, la mera presencia de esas armas implicó, no sólo para la Argentina sino para toda la región, un grave riesgo nuclear tanto en términos de contaminación radioactiva en el Atlántico Sur, como por las catastróficas consecuencias humanitarias asociadas al armamento nuclear».

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