Amenazas de bomba paralizan Aeroparque y Ezeiza: dos vuelos bajo investigación y un desvío internacional
La Policía de Seguridad Aeroportuaria activó protocolos de emergencia tras recibir alertas sobre posibles explosivos en un vuelo de Aerolíneas Argentinas y otro de Flybondi. Las operaciones se interrumpieron por más de dos horas y un avión internacional fue desviado a Montevideo.

La noche del miércoles se vivió con máxima tensión en los principales aeropuertos del país. Dos amenazas de bomba recibidas por llamados al 911 obligaron a activar protocolos de seguridad en Ezeiza y Aeroparque, paralizando despegues y aterrizajes y afectando la conectividad aérea nacional e internacional.
El primer caso involucró al vuelo AR1411 de Aerolíneas Argentinas, que había partido desde Mendoza a las 18:51 y aterrizó en Ezeiza alrededor de las 20:20. Una vez confirmado el aviso, la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) solicitó la intervención de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) para inspeccionar la aeronave.
En paralelo, un segundo llamado alertó sobre un supuesto explosivo en el vuelo FO5162 de Flybondi, programado para despegar a las 19:25 desde Aeroparque con destino Salta. La operación fue suspendida y se evacuó el área siguiendo los protocolos de emergencia.
Impacto operativo y desvíos internacionales
Durante las tareas de inspección, los aeropuertos de Ezeiza y Aeroparque quedaron momentáneamente paralizados, afectando partidas y arribos. Incluso, un vuelo de Ethiopian Airlines con destino a Buenos Aires fue desviado a Montevideo, lo que da dimensión del nivel de alerta generado por las amenazas.
Finalmente, pasadas las 21:30 se descartó la presencia de artefactos explosivos y las operaciones fueron normalizadas.
Sospechoso identificado y una investigación en curso
Fuentes oficiales indicaron que ya estaría identificado el responsable de la amenaza al vuelo de Flybondi, aunque no trascendieron detalles sobre el móvil. La Justicia investiga los hechos bajo la figura de intimidación pública, un delito que prevé penas severas.
El episodio pone en foco la vulnerabilidad del sistema aéreo frente a amenazas falsas, pero también la capacidad de respuesta de los organismos de seguridad. Mientras se intensifican los controles, la pregunta es inevitable: ¿cómo evitar que hechos como estos pongan en jaque a todo el esquema aeroportuario?
