14 de mayo de 2026

Alpine es un desastre: Colapinto lucha contra rivales y contra su propio equipo

El Gran Premio de Hungría dejó en evidencia que el problema en Alpine no pasa por Franco Colapinto. El piloto argentino, que había logrado avanzar a la Q2 el sábado y largar 14°, terminó en el 18° puesto tras una carrera condicionada por errores groseros del equipo francés.

Ph: C5N

La jornada fue un compendio de fallas estratégicas y operativas. Las dos paradas en boxes resultaron un verdadero papelón: 15 segundos de demora que destruyeron cualquier posibilidad de competir en la zona de puntos.

“Un desastre”, fue la definición del propio Colapinto en la transmisión, dejando en claro que la frustración no radica en su desempeño, sino en la falta de profesionalismo de una estructura que parece no encontrar rumbo.

Un equipo sin respuestas y un piloto expuesto

El mensaje que Colapinto publicó en redes, “Ganamos y perdemos juntos. Seguimos luchando. Ya van a venir las buenas”, muestra templanza y compromiso, pero también oculta una realidad incómoda: Alpine se ha convertido en sinónimo de improvisación en la Fórmula 1. La escudería acumula decisiones erráticas, problemas mecánicos y un nivel de ejecución indigno para la categoría reina.

Lo ocurrido en Hungría no es un hecho aislado. El equipo lleva meses navegando entre crisis internas, cambios de dirección y falta de resultados. En ese contexto, Colapinto —de apenas 22 años y en su primera temporada— corre el riesgo de pagar con su imagen deportiva las falencias de un proyecto que se desmorona.

El desafío que viene: Países Bajos y un futuro incierto

El parate de verano llega como un respiro para reflexionar, pero también como un llamado de atención para Alpine: seguir compitiendo con esta dinámica significa condenarse al fondo de la parrilla. En Zandvoort, Colapinto intentará revertir un presente adverso, aunque las señales son claras: ningún talento individual puede sostener un equipo que no ofrece garantías técnicas ni estrategias competitivas.

Mientras el argentino se enfoca en sumar experiencia, Alpine debe decidir si seguirá siendo la caricatura de una escudería de Fórmula 1 o si dará el salto de calidad que su piloto y sus hinchas merecen. Por ahora, la sensación es que el problema no está en el cockpit, sino en el box.

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