Alerta de inteligencia en Argentina: investigan un supuesto plan de Hezbolá contra funcionarios de la SIDE
Más allá de la gravedad de la información, el caso requiere distinguir entre una amenaza detectada por los servicios de inteligencia y la existencia comprobada de un operativo. Hasta el momento, no trascendieron elementos que permitan afirmar públicamente que el supuesto plan haya pasado de una fase de planificación o amenaza a una etapa operativa.

Una serie de informes de inteligencia encendió las alarmas en Argentina ante la presunta existencia de un plan de Hezbolá para atacar a personas vinculadas con el Estado.
Entre los posibles objetivos mencionados aparece Diego Kravetz, subsecretario de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE), cuya seguridad y la de su familia fueron reforzadas tras conocerse las advertencias. La primera señal de alerta habría llegado a fines de abril desde un organismo de inteligencia europeo.
Según la información presentada ante legisladores, el reporte se habría elaborado a partir de una fuente radicada en El Líbano y advertía sobre un eventual plan para asesinar a cinco personas en territorio argentino. Kravetz figuraba entre los nombres señalados.
Cerca de dos semanas después, un segundo informe, esta vez atribuido a los servicios de inteligencia de Arabia Saudita, habría aportado elementos coincidentes con la primera advertencia, aunque establecía que los posibles blancos serían tres en lugar de cinco. La identidad de Kravetz fue la única que trascendió públicamente.
Frente a estas alertas, las autoridades argentinas adoptaron medidas preventivas y elevaron la protección del funcionario y de su entorno familiar.
La situación también fue comunicada a la Comisión Bicameral de Fiscalización de los Organismos y Actividades de Inteligencia, que mantuvo una reunión reservada con autoridades del área para evaluar el riesgo y analizar otros asuntos relacionados con la seguridad nacional.
El episodio adquiere una dimensión particular por el contexto internacional. Las advertencias surgieron en un período de elevada tensión en Medio Oriente y mientras el gobierno de Javier Milei profundiza su alineamiento político con Israel y mantiene una posición especialmente crítica hacia Irán.
Ese escenario convierte a la Argentina en un país especialmente sensible frente a eventuales acciones de organizaciones vinculadas al conflicto de Medio Oriente.
El antecedente histórico también pesa. Los atentados contra la Embajada de Israel en Buenos Aires, en 1992, y contra la AMIA, en 1994, dejaron una huella profunda en la política de seguridad argentina.
Las investigaciones judiciales y de inteligencia han señalado la existencia de vínculos entre esos ataques y estructuras relacionadas con Irán y Hezbolá. La actual advertencia, sin embargo, plantea un escenario diferente: no se trataría de un ataque indiscriminado, sino de una eventual estrategia orientada contra individuos determinados.
