Alarma educativa: más de la mitad de los estudiantes secundarios no alcanza el nivel básico en Matemática
El 54,6% de los alumnos evaluados no logra resolver problemas matemáticos básicos. El dato más preocupante: desde 2022 no se registran desempeños avanzados. El sistema educativo enfrenta una crisis estructural que ni el mérito ni el ajuste pueden resolver.

Según informó la Secretaría de Educación del Ministerio de Capital Humano, más de la mitad (54,6%) de los estudiantes secundarios evaluados no alcanza el nivel básico en Matemática, y apenas un 14,2% logró un desempeño satisfactorio.
La evaluación se aplicó en octubre de 2023 a 379.050 alumnos de 5° y 6° año de escuelas secundarias de todo el país, es decir, jóvenes que comenzaron la secundaria en 2019 y 2020, en medio de una pandemia que alteró profundamente las dinámicas de enseñanza y aprendizaje. Sin embargo, el derrumbe en Matemática no puede atribuirse solo al impacto del COVID-19: desde 2016, los resultados no mejoran de manera significativa y muestran una preocupante tendencia al estancamiento o retroceso.
En Lengua, aunque el panorama es menos grave, un 15,8% sigue por debajo del nivel básico, mientras que el 58% alcanza un desempeño satisfactorio o superior. Pero es en el área de Matemática donde el sistema parece haber colapsado: no se registran estudiantes en el nivel avanzado desde 2022, una señal clara del deterioro del aprendizaje en una disciplina clave para el pensamiento lógico, la resolución de problemas y la inserción laboral y académica futura.
Un sistema que retiene más, pero enseña menos
Uno de los pocos datos positivos que destaca el informe es el crecimiento de la matrícula: entre 2016 y 2024, más de 100.000 estudiantes adicionales llegaron a los últimos años del secundario, lo que podría explicarse por una mayor inclusión y retención escolar. Pero esta buena noticia tiene un lado oscuro: el sistema educativo logra sostener a más estudiantes, pero no logra garantizar los aprendizajes mínimos.
Esto plantea una disyuntiva incómoda para las políticas educativas: ¿de qué sirve incluir más estudiantes si no se asegura calidad en la enseñanza? Peor aún, ¿qué futuro se les ofrece a miles de jóvenes que, a pesar de transitar años de escolaridad, egresan sin herramientas básicas?
Matemática: la materia pendiente del sistema educativo
La caída en Matemática no es nueva, pero sí cada vez más pronunciada. Las causas son múltiples: planificación pedagógica deficiente, escasa formación continua docente, falta de recursos didácticos actualizados y un clima escolar que muchas veces no favorece el aprendizaje profundo.
En un país con alta desigualdad social, la escuela es muchas veces el único lugar donde se puede acceder al conocimiento formal. Si ese espacio falla, se agravan las brechas: los sectores con más recursos acceden a apoyo privado y herramientas complementarias; los más vulnerables, quedan atrapados en un ciclo de exclusión educativa y social.
¿Y el Ministerio? Entre el ajuste y la omisión
El dato más llamativo es que esta información fue difundida por el Ministerio de Capital Humano, una estructura creada por el gobierno de Javier Milei que, hasta ahora, ha priorizado el ajuste presupuestario sobre cualquier plan serio de mejora educativa.
En este contexto, la difusión de los resultados de Aprender parece más un intento de responsabilizar a gestiones anteriores que una propuesta para mejorar el presente. No hay, al momento, anuncios concretos para mejorar la formación docente, fortalecer contenidos o promover prácticas innovadoras. Solo la frialdad de los datos.
Sin política educativa, no hay futuro
Los resultados de Aprender 2024 son una llamada de atención para todos los niveles del Estado, pero también para la sociedad. La educación pública está en crisis estructural y no alcanzan ni la meritocracia ni el voluntarismo para revertirla. Se necesita una inversión real, sostenida, estratégica, que apueste a la formación de docentes, a la actualización curricular y a una enseñanza centrada en el aprendizaje.
Mientras tanto, millones de jóvenes egresarán sin saber resolver una ecuación básica, y con ello, se cierran las puertas a la universidad, al empleo calificado y a una ciudadanía plena. Porque, en definitiva, sin Matemática no solo no hay números: tampoco hay futuro.
