24 de mayo de 2026

Adolescentes rusos trabajan en la fabricación de drones kamikaze para la guerra en Ucrania

En un contexto de intensificación del conflicto en Ucrania, se ha revelado que adolescentes rusos de apenas 15 años participan en la producción de drones kamikaze destinados a ataques militares.

Ph: Euronews

Imágenes difundidas por la cadena de televisión del Ministerio de Defensa ruso muestran a jóvenes y personal en la línea de ensamblaje de la planta de Yelabuga, donde se fabrican los drones Gran-2, versión local del iraní Shahed 136.

Según informes del periódico británico ‘The Telegraph’, estos adolescentes, que han terminado el noveno grado y provienen en su mayoría de una escuela técnica cercana, son invitados a colaborar en la fábrica. La producción de estos drones se ha convertido en una pieza clave en la estrategia militar de Moscú para bombardear ciudades ucranianas, desmoralizar a las Fuerzas Armadas y generar temor en la población civil.

Las imágenes muestran a los jóvenes trabajando en diferentes etapas del proceso, desde la fabricación de piezas hasta la operación en talleres de fundición, herrería, terminales de ensamblaje y pruebas. Además, en el video se observa cómo los drones son lanzados desde vehículos como furgonetas Dodge, en lo que se presume viola sanciones internacionales impuestas a Rusia.

El presidente Vladimir Putin ha declarado que la prioridad de Rusia es alcanzar sus objetivos en la guerra antes de considerar cualquier acuerdo de paz con Ucrania. La creciente producción de drones, que se estima supera las 5.000 unidades mensuales, permite a Moscú realizar ataques nocturnos con más de 500 vehículos aéreos no tripulados y misiles cada noche, con proyecciones que indican un aumento hasta 1.000 en un futuro cercano.

El propio Kremlin ha promovido la expansión de esta capacidad, con Putin sugiriendo que el modelo de producción en Yelabuga se replique en todo el país para reducir la dependencia de importaciones. Hasta la mitad de 2025, se calcula que se han producido aproximadamente 18.000 drones en la planta, en un esfuerzo por fortalecer la ofensiva militar en Ucrania.

Expertos y funcionarios europeos consideran que esta escalada en la fabricación de drones kamikaze representa un cambio en la estrategia de Moscú, poniendo mayor énfasis en incursiones nocturnas y ataques de baja intensidad, pero con un impacto significativo en el conflicto. La participación de adolescentes en estos procesos ha generado preocupación internacional por las implicaciones éticas y de seguridad que esto conlleva.

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