16 de abril de 2026

El mensaje y su sentido esperanzador detrás del informe del gobernador Zamora

Un informe anual del estado general de la provincia, 7 meses después del tradicional día por razones obvias, 75 páginas de recorrido por las acciones de Gobierno y 125 minutos de lectura, fueron el marco del mensaje a los santiagueños, en el que estuvo latente el impacto de la pandemia durante 2020, el equilibro de la gestión en los aspectos financieros durante 2019 y la noción de la irrupción de la virtualidad en todos los ámbitos. Un análisis contextual del sentido del discurso del Gobernador Zamora en términos de alocución y elocución, en épocas cuando debe primar la esperanza para superar la realidad.

La expectativa que había generado el mensaje anual era un juego de cartas echadas sobre la mesa. Sólo faltaba saber qué diría y cómo lo haría para completar el círculo.

El arribo del gobernador de la provincia, Dr. Gerardo Zamora, a la Honorable Cámara de Diputados estuvo previsto para minutos antes de la 12 del mediodía cuando en compañía del presidente de la Legislatura, Dr. Carlos Silva Neder, dejaron inaugurada una escultura del artista plástico Ricardo Touriño, emplazada en el hall de entrada, con motivo del Bicentenario de la Autonomía provincial.

La obra en su conjunto homenajea a los precursores de la Autonomía, Juan Felipe Ibarra y Juan Francisco Borges, cuyas figuras están flanqueadas por un caballo, símbolo de la fuerza y el vigor, y un patricio santiagueño, que representa la heroicidad del soldado. El cuadro simbólico se completa con un sol, una tinaja y el producto de la tierra santiagueña.

Una vez en el recito, el gobernador Zamora inició su alocución con una brevísima introducción donde explica las razones por las cuales “me hubiese gustado dar este mensaje el 27 de abril”, como estuvo previsto desde siempre pero que a raíz de la aparición del Covid-19, aquella tradicional sesión tuvo que se postergada.

Inmediatamente se refirió a las “inéditas situaciones y graves consecuencias que tienen que ver con esta realidad que nos trajo la pandemia, que aún está atravesando la humanidad”, lo cual sería un anclaje discursivo a modo de plataforma de despegue para la lógica justificación por la cual hubo que cambiar no sólo fechas, sino hábitos de comportamiento en el interior del edificio y amoldarse a novedosos protocolos sanitarios.

En tal sentido, como se sabe, la sesión de la Honorable Cámara de Diputados se realizó mediante un sistema remoto, sin presencia de los diputados, ni miembros del gabinete de ministros del Poder Ejecutivo, ni funcionarios del Poder Judicial. Sólo la voz del primer mandatario se escuchaba en la sala, matizada por los ecos del entorno, mientras que el cuerpo legislativo seguía el desarrollo del discurso, vía online.

Precisamente su elocución, su manera particular de hablar, de elegir las palabras, con tono calmo y una lectura pausada, a veces enrevesada  o interrumpida, tal vez por la difícil pronunciación de términos técnicos o debido a simples errores de tipeo, fue el vehículo que trasladó el mensaje por todos los rincones de la gestión.

Gestión que durante 2019 estuvo marcada por la crisis que atravesaba el país debido a las decisiones tomadas por el anterior presidente. Por eso explicó cómo el equilibrio financiero fue pilar fundamental en nuestra provincia, llevando a concretar obras públicas en todo el territorio provincial, y una importante inversión en la salud, la educación, la seguridad, la construcción de viviendas y vías de comunicación, para potenciar la producción, y promover la cultura; el  turismo y el deporte como políticas de Estado.

Además de alcanzar con políticas públicas a los sectores más vulnerables, no como una simple declamación de deseos, sino como “un camino necesario para modificar asimetrías”.

Los pormenores del mensaje y las frases más salientes ya las conocemos por la publicación de Diario La Pluma, pero lo destacable es que no quedó al margen la pandemia y sus consecuencias en la gestión de gobierno ya una vez iniciado el presente año.

En este sentido, el gobernador utilizó la pandemia y sus efectos como un catalizador discursivo en 37 oportunidades y en todas para explicar el avance de su gestión y poner en relieve, cómo hubo que modificar la realidad de los santiagueños, suspender actividades y reprogramarlas en ámbitos virtuales o posponerlas para cuando se produzca la tan ansiada “nueva normalidad”.

Lo virtual también fue periférico en el discurso pero no por eso menos importante. El gobernador explicó que con el advenimiento del Covid-19 y el surgimiento de nuevos los estándares de calidad sanitaria que demandaban nuevos protocolos de acción, era menester acomodar las cargas en el diario transitar de la pandemia.

Por eso, los espacios virtuales tomaron un vital protagonismo en su gestión y en el seno de la sociedad, el cual ya tenía para muchos, pero que tal vez era resistido por otros. Así, 27 menciones en su informe sirvieron de anclaje en la explicación del por qué debieron modificarse los hábitos de todos e incursionar en el mundo de la virtualidad para no perder el ritmo de la gestión pública.

Y en la conclusión, el mensaje de esperanza. “Se ha discutido mucho sobre la opciones entre economía y salud, pero somos un país con valores, y sabemos que el valor de la vida no puede ser cuantificado ni comparado con nada material, y eso es por lo que optó el gobierno nacional y todos los gobiernos provinciales acompañamos, el de hacer todo lo posible por preservar la salud y la vida antes que nada”, dijo.

Así, fue cerrando su alocución, agradeciendo el acompañamiento de la presidencia de Alberto Fernández con la inclusión en el presupuesto nacional de importantes obras para Santiago del Estero en lo sucesivo; en la activación de proyectos parados durante la gestión macrista y la proyección hacia lo que llamó post-pandemia.

Tal vez la declaración del descuento del 35% en la tarifa de energía eléctrica para la etapa estival, el bono de fin de año y la recomposición salarial para el año próximo fueron los ejes sobre lo que cerró el discurso que todos consintieron en afirmar como alentador y pleno de esperanza.

Por último, quedará la foto de la jornada, que sin dudas fue la forma elocutiva que usó el gobernador para decir entre sonrisas: “Me preguntan si habrá bono de fin de año, por supuesto que sí, y el mejor que se pueda. También me preguntan si después, en febrero como siempre hacemos, habrá algún acuerdo de recomposición salarial, por supuesto que sí, el mejor que se pueda”.

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