14 de enero de 2026

Un mal negocio: “El puente económico argentino ahora genera ganancias para el pueblo estadounidense”

La Casa Rosada celebró los elogios como una muestra de respaldo internacional, sin reparar en que la frase de Bessent, en rigor, describe un éxito para Estados Unidos y no necesariamente para la Argentina. En nombre del libre mercado, el país corre el riesgo de convertirse una vez más en un engranaje periférico del poder económico global.

Las declaraciones del secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, encendieron una fuerte polémica al reconocer que “el puente económico argentino ahora genera ganancias para el pueblo estadounidense”. El funcionario, alineado con Donald Trump, celebró la política económica del presidente Javier Milei y lo calificó como “uno de nuestros grandes aliados en América Latina”.

Sin embargo, el tono triunfalista del mensaje expone una contradicción profunda: mientras Bessent festeja los “beneficios” que obtiene la economía norteamericana gracias a la apertura y desregulación impulsadas por el gobierno argentino, la realidad doméstica muestra un panorama muy distinto, con salarios deprimidos, consumo en caída y una creciente dependencia de los intereses financieros internacionales.

Bessent utilizó su cuenta en la red social X para atacar a las senadoras demócratas Elizabeth Warren y Amy Klobuchar, a quienes llamó “fracasadas” por no haber podido “detener el éxito electoral” de Milei en los recientes comicios legislativos. En su mensaje, el funcionario destacó que “los miembros más pobres de la sociedad votaron por la libertad económica”, una afirmación que, más que un elogio, revela la mirada pragmática de Washington sobre un experimento que, en los hechos, está trasladando recursos desde la economía argentina hacia los mercados globales.

La frase más significativa de Bessent —“el puente económico con Argentina ya genera beneficios para el pueblo estadounidense”— desnuda la lógica de un vínculo asimétrico que reproduce viejos patrones de subordinación. Bajo el discurso de la libertad y la eficiencia, la política económica del actual gobierno argentino parece estar consolidando un modelo que prioriza la rentabilidad externa sobre el bienestar interno.

Mientras tanto, en Buenos Aires, la Casa Rosada celebró los elogios como una muestra de respaldo internacional, sin reparar en que la frase de Bessent, en rigor, describe un éxito para Estados Unidos y no necesariamente para la Argentina.

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