«Se les está viniendo la noche a los zurdos», expresó Milei en La Derecha Fest
En ese marco, afirmó que “se le viene la noche a los zurdos” y celebró el respaldo popular a sus políticas. Más que un acto aislado, el evento funcionó como una demostración de fuerza política y de coherencia ideológica hacia su núcleo duro, confirmando que Milei apuesta a profundizar su identidad discursiva como herramienta central de gobernabilidad, antes que a buscar consensos amplios o atenuar el conflicto.

La participación de Javier Milei en la Derecha Fest, realizada en Mar del Plata, funcionó como algo más que el cierre de un festival libertario: fue una puesta en escena cuidadosamente alineada con su estrategia de liderazgo, que combina confrontación ideológica, apelación emocional a su base y un estilo performático que refuerza su centralidad en la agenda pública.
El Presidente eligió un formato que diluye los límites entre acto partidario, espectáculo cultural y mensaje doctrinario. Desde su ingreso al ritmo de Panic Show hasta las consignas coreadas por el público, la escena consolidó una narrativa de identidad política basada en la épica del enfrentamiento y en la reafirmación del liberalismo como doctrina rectora de su gestión.
“Mostré en estos dos años que el liberalismo es superior”, afirmó, en una frase que sintetiza el eje de su discurso: la validación ideológica a partir del ejercicio del poder.
La jornada en Mar del Plata estuvo marcada por una secuencia de gestos que apuntaron a reforzar cercanía con sus seguidores y a sostener un clima de informalidad calculada. El denominado “Tour de la Gratitud”, el contacto directo con militantes y su aparición en el teatro donde actúa Fátima Florez formaron parte de una construcción simbólica que busca mostrar a un presidente disruptivo, ajeno a los códigos tradicionales de la investidura, pero conectado con su electorado más fiel.
En el plano discursivo, Milei insistió en presentar su proyecto como una transformación estructural del país. La defensa de la propiedad privada y del individuo como eje del orden social ocupó un lugar central, junto con una crítica reiterada al intervencionismo estatal, al que describió como un obstáculo sistemático para el crecimiento económico. Las metáforas sobre el Estado como un “martillo” que ve clavos en todos lados reforzaron una visión binaria entre libertad y coerción, un recurso habitual en su retórica.
El tono confrontativo se intensificó cuando apuntó contra el kirchnerismo y, en particular, contra Cristina Fernández de Kirchner. Lejos de moderar el mensaje, Milei acompañó las consignas del público sobre la condena judicial de la ex presidenta, integrando el conflicto político y judicial al relato moral que estructura su discurso: la oposición entre “chorros” y ciudadanos productivos. En ese marco, extendió las críticas también al sector privado, al que responsabilizó por prácticas corruptas asociadas al poder político.
La Derecha Fest dejó así una señal clara sobre la decisión del Presidente de sostener un perfil alto y polarizante, incluso en un contexto de reformas económicas en curso y tensiones sociales latentes.
