Reforma laboral: Sáenz ordena a su bloque acompañar al Gobierno por fondos y obras
La postura de Sáenz expone una dinámica cada vez más habitual en la relación Nación-provincias: el acompañamiento a reformas estructurales aparece condicionado a la garantía de recursos y obras, mientras el debate de fondo sobre el contenido y las consecuencias de la reforma laboral queda, al menos en parte, subordinado a la lógica de la negociación política.

El gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, avanzó en la consolidación de su respaldo a la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional al reunir a los legisladores que le responden y fijar una línea clara de acompañamiento parlamentario.
El gesto, lejos de ser meramente programático, dejó expuesta una estrategia de negociación política basada en la preservación de recursos y obras para la provincia.
Del encuentro participaron los diputados nacionales Bernardo Biella, Pablo Outes y Yolanda Vega, del espacio Innovación Federal, y la senadora Flavia Royón, de Primero los Salteños. Según trascendió, el objetivo fue alinear posiciones de cara al tratamiento del proyecto en el Congreso y garantizar votos favorables en un debate que el oficialismo considera clave.
“Salta no va a resignar fondos ni obras estratégicas”, afirmó Sáenz, en una definición que funciona como mensaje doble: hacia el Gobierno nacional, para dejar en claro los límites de su acompañamiento, y hacia su propia dirigencia, al subordinar el apoyo político a la continuidad del flujo de recursos. La frase sugiere que el respaldo a la reforma laboral no es gratuito, sino parte de un esquema de intercambio político en el que las provincias buscan blindar su financiamiento.
La iniciativa será debatida durante las sesiones extraordinarias del Congreso, con un primer paso previsto en el Senado y una sesión tentativa fijada para el 11 de febrero. En ese escenario, el apoyo de gobernadores con representación legislativa se vuelve determinante para el Ejecutivo nacional.
A través de la red social X, Sáenz intentó enmarcar la decisión en términos institucionales. Sostuvo que convocó a los legisladores salteños para evaluar el impacto de la reforma y “defender los recursos que le corresponden a la provincia”, al tiempo que reclamó un debate “responsable” que respete el federalismo y no afecte obras consideradas estratégicas para el desarrollo local.
Sin embargo, la secuencia de hechos refuerza la lectura de que el respaldo provincial forma parte de una negociación más amplia. La semana pasada, el ministro del Interior, Diego Santilli, viajó a Salta con el objetivo explícito de asegurarse el apoyo del gobernador, una gestión que replicó con otros mandatarios considerados aliados del oficialismo, como Ignacio Torres, Leandro Zdero, Alfredo Cornejo, Marcelo Orrego, Rolando Figueroa y Rogelio Frigerio.
