Reclamo de brigadistas en los incendios de Chubut a Javier Milei: «un salario digno, una planta permanente»
La demanda por condiciones laborales justas no solo busca el reconocimiento de un servicio esencial, sino que expone la fragilidad de las políticas de conservación frente a la presión económica y la falta de inversión estatal en el personal de primera línea.

Desde el epicentro del conflicto ígneo en el Lago Menéndez, los brigadistas que enfrentan los incendios forestales en la Patagonia elevaron una demanda directa al Gobierno de Javier Milei.
El pedido se centra en tres ejes fundamentales para la estabilidad del sector: la obtención de un salario digno, el pase a planta permanente y un régimen de jubilación acorde a la peligrosidad y el desgaste físico que implica su tarea.
Este reclamo surge en un contexto de emergencia climática donde las altas temperaturas y la sequía extrema dificultan el control de las llamas.
La protesta visibiliza una contradicción estructural entre la creciente necesidad de personal especializado y el recorte de fondos destinados a programas de protección contra el fuego. Los trabajadores advierten que la falta de estabilidad laboral y la precariedad salarial debilitan la capacidad de respuesta ante siniestros que, lejos de ser accidentales, presentan indicios de intencionalidad.
El hallazgo de acelerantes y combustibles en múltiples puntos de la zona afectada refuerza la hipótesis de ataques planificados vinculados a disputas de intereses en la región.
El trasfondo del conflicto involucra tensiones territoriales persistentes por el avance de proyectos inmobiliarios y mineros sobre áreas protegidas. Mientras el gobernador Ignacio Torres y las autoridades locales enfrentan la contingencia ambiental, la situación de los brigadistas se vuelve el centro del debate político.
