La violencia en Irán se intensifica tras la masacre de civiles en las protestas y la amenaza de intervención de EE.UU.
Las protestas, que comenzaron hace casi dos semanas por la caída del valor del rial y las dificultades económicas, se han transformado en un desafío abierto al régimen teocrático, con manifestantes exigiendo cambios políticos y la renuncia de las autoridades.

Irán enfrenta una escalada de violencia y tensión internacional tras la reciente represión que ha cobrado la vida de al menos 544 personas, incluyendo civiles y miembros de los servicios de seguridad, según reportes de activistas de Derechos Humanos.
Mientras tanto, el gobierno iraní ha respondido con dureza, bloqueando el acceso a internet y cortando líneas telefónicas para controlar la difusión de información. La comunidad internacional teme que esta censura fomente una represión aún más sangrienta y dificulte la evaluación del número real de víctimas.
En el Parlamento iraní, el portavoz de línea dura Mohammad Baagher Qalibaf advirtió que Irán responderá con fuerza ante cualquier agresión extranjera, prometiendo atacar objetivos militares en respuesta a amenazas de Estados Unidos y Israel. Estas declaraciones han generado alarma en la región, donde el temor a un conflicto mayor aumenta cada día.
Por su parte, el presidente estadounidense Donald Trump ha señalado que su administración está considerando diversas opciones, incluyendo una posible acción militar, aunque también ha mencionado la posibilidad de negociar con Teherán. La tensión se mantiene alta, y expertos advierten que un enfrentamiento podría desencadenar una crisis regional aún mayor si las partes no logran encontrar una salida diplomática pronto.
