14 de enero de 2026

La inflación repunta en CABA y enciende alertas: diciembre cerró con 2,7%

El dato de diciembre confirma que, aunque la inflación está lejos de los niveles críticos del pasado, el proceso de desinflación no es lineal ni está garantizado. La combinación de ajustes tarifarios, presión en servicios y subas puntuales en alimentos plantea un escenario complejo para los próximos meses y deja al programa antiinflacionario del Gobierno bajo una creciente lupa, especialmente si la tendencia observada en CABA se replica a nivel nacional.

La inflación volvió a acelerarse en la Ciudad de Buenos Aires durante diciembre y alcanzó el 2,7%, superando en 0,3 puntos porcentuales el registro de noviembre (2,4%), según informó el Instituto de Estadística porteño.

Con este dato, el costo de vida en la Ciudad cerró 2025 con un incremento acumulado del 31,8%, un nivel sensiblemente menor al de años previos, pero que comienza a mostrar señales de tensión en la dinámica de precios.

Si bien el índice general continúa en valores relativamente contenidos, los analistas advierten sobre una tendencia ascendente en los últimos meses que pone en cuestión la solidez del proceso de desinflación. El dato porteño, además, funciona como un anticipo poco alentador para la inflación nacional que se conocerá la próxima semana, y reabre el debate sobre la efectividad y sostenibilidad del programa económico del Gobierno.

El principal factor de presión en diciembre fue el rubro transporte, que trepó 5,5% como consecuencia de las actualizaciones en combustibles, lubricantes y el boleto de colectivo urbano. También incidieron las subas en automóviles y pasajes aéreos, reflejando el impacto de precios regulados y estacionales que suelen concentrarse hacia fin de año.

En alimentos y bebidas, la inflación promedió 2,4%, con un comportamiento dispar. Las carnes y derivados lideraron los aumentos con un fuerte 7,4%, seguidos por pan y cereales (2,0%) y frutas (3,7%). En contraste, la caída de verduras, tubérculos y legumbres (-5,9%) ayudó a moderar el avance del rubro, aunque sin compensar del todo la presión sobre la canasta básica.

Los gastos vinculados a la vivienda subieron 2,1%, impulsados por ajustes en alquileres y expensas, mientras que salud aumentó 2,5% debido a subas en medicamentos y cuotas de prepagas, dos componentes de alta sensibilidad social. Educación, por su parte, registró un alza de 2,6% por actualizaciones en colegios privados.

En contraste, algunos sectores mostraron una desaceleración relativa. Indumentaria subió apenas 1,2%, afectada por la mayor competencia derivada de la apertura de importaciones, al igual que equipamiento del hogar, que avanzó 1,6%. Sin embargo, otros rubros de servicios volvieron a marcar fuertes incrementos: costos bancarios (4,5%) y restaurantes y hoteles (4,3%), evidenciando que la inflación núcleo en servicios sigue siendo un desafío.

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