14 de enero de 2026

La industria nacional en niveles críticos: una contracción que supera la etapa de pospandemia

Los datos aportados por la Unión Industrial Argentina revelan que el crecimiento estadístico del tres por ciento respecto a 2024 es apenas un espejismo derivado de una base de comparación extremadamente baja.

Ph: Archivo

El cierre del año confirma un escenario crítico para el aparato productivo nacional, con una caída de la actividad del seis por ciento en noviembre y un retroceso acumulado que sitúa a la industria un nueve por ciento por debajo de los niveles previos a la actual gestión.

En la realidad operativa, la manufactura argentina se encuentra hoy en niveles inferiores a los de la salida de la pandemia, evidenciando una incapacidad estructural para recuperar el terreno perdido.

La fisonomía de esta crisis muestra una heterogeneidad alarmante donde once de los dieciséis sectores relevados por el INDEC operan en terreno negativo. Mientras rubros como el textil, el calzado y el caucho sufren desplomes de dos dígitos debido a la apertura de importaciones y la retracción del consumo interno, solo los sectores vinculados a la energía y el agro logran sostener indicadores positivos.

Esta divergencia sugiere una transición hacia una economía de enclave, donde el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones beneficia a sectores extractivos de bajo valor agregado, mientras el tejido industrial pyme, responsable de la mayor parte del empleo, se desintegra frente a la presión de los costos y la competencia asiática.

Desde el ámbito sindical, la Confederación de Sindicatos Industriales advierte sobre un proceso de desindustrialización inducida, respaldado por la pérdida de más de cuarenta y dos mil puestos de trabajo registrados y el cierre de casi dos mil empresas en los últimos dos años.

La desaparición de las secretarías de Industria y Pyme es interpretada como el retiro definitivo del Estado en la coordinación del desarrollo productivo.

Sin una política que incentive la demanda interna o proteja las capacidades técnicas locales, la industria argentina finaliza 2025 en una posición de vulnerabilidad extrema, con la construcción y la producción automotriz liderando un declive que amenaza con volverse irreversible.

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