La industria metalurgia en picada: el 2025 cerró con nueva caída, baja utilización de plantas y presión importadora
En conjunto, los datos muestran a una industria metalúrgica atrapada entre la caída de la demanda, el avance de las importaciones y la falta de señales claras de reactivación, con riesgos crecientes para el entramado productivo y el empleo industrial.

La industria metalúrgica volvió a cerrar un año en rojo y confirmó que la crisis del sector no fue un episodio aislado sino un proceso prolongado.
En 2025, la actividad cayó 0,9% respecto de 2024, un año que ya había mostrado un derrumbe del 12,1%, lo que evidencia la persistencia de un escenario recesivo y la incapacidad de la industria para iniciar una recuperación sostenida.
Según un informe del Departamento de Estudios Económicos de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA), durante diciembre de 2025 la producción registró una baja interanual del 7,1% y una contracción mensual del 1,3%.
Con estos números, el sector opera actualmente un 20% por debajo de su último máximo, en niveles comparables a los peores registros de la pandemia de 2020.
Uno de los datos más preocupantes es el uso de la capacidad instalada, que descendió al 44%, uno de los valores más bajos de la serie histórica. Para ADIMRA, este indicador refleja un funcionamiento mínimo del aparato productivo y confirma el carácter contractivo del actual contexto industrial, con plantas trabajando muy por debajo de su potencial.
El deterioro fue generalizado en casi todos los rubros. Sectores que habían mostrado cierto dinamismo en la primera mitad del año, como Maquinaria Agrícola (-8,5%) y Carrocerías y Remolques (-1,5%), profundizaron su pérdida de impulso.
A la vez, ramas clave del entramado metalúrgico continuaron en fuerte retroceso: Fundición (-19,8%) volvió a ser la más golpeada, seguida por Equipo Eléctrico (-7,1%), Autopartes (-5,8%), Bienes de Capital (-5,4%), Otros Productos de Metal (-5,8%) y Equipamiento Médico (-2,8%).
El análisis por cadenas de valor refuerza el diagnóstico negativo. Las empresas vinculadas al agro, la energía eléctrica, la minería y el petróleo y gas registraron caídas sostenidas, al igual que los segmentos asociados al consumo final, la industria automotriz y la construcción. Este comportamiento transversal muestra que la crisis no responde a un factor puntual, sino a un contexto macroeconómico adverso que afecta tanto a la demanda interna como a los sectores estratégicos.
Desde ADIMRA advierten que el escenario se agrava por el fuerte aumento de las importaciones, que crecen a tasas superiores al 70% interanual, y por un consumo interno debilitado. El presidente de la entidad, Elio Del Re, señaló que el cierre de 2025 incluso empeora el desempeño de un 2024 ya muy regresivo y remarcó la necesidad de una política industrial integral para evitar una mayor pérdida de producción y empleo.
Las expectativas empresarias tampoco anticipan un cambio de tendencia. En diciembre, ocho de cada diez compañías proyectaron que su nivel de actividad se mantendrá sin cambios o disminuirá en los próximos meses, sin planes de expansión de personal e incluso con posibles recortes.
El retroceso fue homogéneo a nivel territorial. Todas las provincias registraron caídas interanuales, con Buenos Aires (-9,2%) como el principal factor negativo, seguida por Córdoba (-8,6%) y Santa Fe (-7,3%). Mendoza (-2%) y Entre Ríos (-1,6%) mostraron descensos más moderados, aunque igualmente significativos.
En materia de empleo, el sector registró una caída interanual del 2,5%, sin variaciones respecto de noviembre, lo que confirma un proceso de ajuste silencioso. En el frente externo, las importaciones de productos metalúrgicos aumentaron 18,9% interanual en noviembre, mientras que las exportaciones cayeron 10,4%, profundizando el desequilibrio.
