14 de enero de 2026

Kicillof cerró la campaña de Fuerza Patria: “Estamos viviendo la estafa más grande de la historia argentina”

Más allá del tono combativo, el evento en San Martín funcionó como una plataforma de relanzamiento para Kicillof dentro del escenario nacional. En un contexto de crisis económica y creciente descontento social, su estrategia parece orientarse a encabezar un proyecto alternativo que recupere la representación política de los sectores afectados por las políticas de ajuste del gobierno de Milei.

En el acto de cierre de campaña de Fuerza Patria, realizado en San Martín, Axel Kicillof consolidó su perfil como principal referente opositor al gobierno de Javier Milei.

Acompañado por figuras como Sergio Massa, Jorge Taiana, Juan Grabois y Verónica Magario, el gobernador bonaerense encabezó un encuentro que reunió a sindicatos, movimientos sociales y sectores productivos. El discurso de Kicillof tuvo un tono marcadamente político y programático, apuntando a construir un frente de resistencia al rumbo económico libertario.

El mandatario provincial centró su crítica en lo que denominó “la estafa del cambio”, señalando que Milei llegó al poder prometiendo renovación, pero conformó un gabinete con figuras históricas de la política y el establishment financiero. En ese marco, mencionó a Guillermo Francos y Luis Caputo como ejemplos de continuidad y de subordinación a los intereses de las corporaciones internacionales.

Kicillof articuló su intervención sobre tres ejes: la denuncia de la política económica actual, la exposición de sus consecuencias sociales y el llamado a reorganizar el campo popular. Describió la gestión libertaria como un proceso de “endeudamiento, fuga y destrucción productiva”, que afecta directamente a jubilados, trabajadores y provincias. Para el gobernador, la “motosierra” prometida en campaña se tradujo en un ajuste regresivo que transfirió recursos a los sectores más concentrados.

El dirigente bonaerense también enmarcó la política económica de Milei en una continuidad histórica con las gestiones de Martínez de Hoz, Cavallo y Macri, subrayando una matriz común de desindustrialización y pérdida de derechos. Su diagnóstico buscó instalar la idea de que el gobierno libertario no representa una ruptura, sino la reedición de un modelo neoliberal clásico.

Al criticar el reciente acuerdo con Estados Unidos, Kicillof amplió su denuncia hacia la dimensión geopolítica del proyecto mileísta. Afirmó que la alianza con Washington responde a intereses externos y no a las necesidades nacionales, ironizando incluso sobre la participación de Donald Trump en la campaña del presidente argentino.

El cierre del acto, con un llamado a “defender el trabajo, la producción y la soberanía nacional”, reforzó la intención del gobernador de articular un discurso de confrontación directa con el modelo económico vigente, buscando posicionarse como referente de una oposición que combine gestión territorial, discurso social y horizonte político propio.

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