Informe: el 46 por ciento de los trabajadores no pudo tomarse vacaciones durante el último año
Un reciente estudio de la consultora Bumeran revela una fractura social profunda en el mercado laboral argentino donde el descanso anual ha dejado de ser una conquista garantizada para convertirse en un objeto de lujo.

El informe indica que el 46 por ciento de los trabajadores no pudo tomarse vacaciones durante el último año señalando en su mayoría la falta de recursos económicos como el obstáculo insalvable.
Esta cifra expone la erosión sistemática del poder adquisitivo frente a una inflación que no da tregua y salarios que no logran cubrir las necesidades básicas de esparcimiento.
La imposibilidad de acceder a un receso se traduce en una postergación forzada de la salud mental y física de los empleados. Entre quienes no descansaron un 56 por ciento apuntó directamente a la carencia de dinero mientras que el resto se dividió entre cambios laborales o prioridades profesionales.
El fenómeno describe una sociedad que ante la escasez prioriza la subsistencia por sobre el bienestar. Incluso un sector relevante de los encuestados manifestó que preferiría una mejora salarial o la reducción de la jornada laboral antes que las vacaciones lo que confirma que el dinero y el tiempo se han vuelto bienes escasos y desesperadamente necesarios.
En la otra vereda el estudio expone una Argentina a dos velocidades con un marcado contraste en los hábitos de quienes sí logran viajar.
Mientras una parte de los trabajadores se refugia en la Costa Atlántica o la Patagonia buscando cercanía otro sector aprovecha el fenómeno del dólar barato para optar por destinos internacionales como Brasil o el Caribe.
Esta polarización del consumo muestra una brecha creciente: mientras la mitad de la fuerza laboral queda atrapada en el agotamiento por falta de fondos una minoría con capacidad de ahorro encuentra en el exterior opciones más accesibles que en el propio mercado interno profundizando la desigualdad en el acceso al descanso.
