Europa reafirmó su compromiso de reforzar su presencia en el Ártico ante las provocaciones de Trump
Alemania anunció el domingo su intención de asumir mayores responsabilidades en el Ártico, en respuesta a las polémicas declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien afirmó que tomaría Groenlandia «por las buenas o por las malas» y sugirió que Rusia y China podrían apoderarse de la isla si Washington no actúa. Estas declaraciones generaron una crisis diplomática sin precedentes entre Washington y sus aliados europeos.

El ministro de Exteriores alemán, Johann Wadephul, declaró que Berlín fortalecerá su presencia en la región, enfatizando que la seguridad en el Ártico es un interés común de la OTAN.
En una rueda de prensa en Reikiavik, junto a la ministra de Asuntos Exteriores de Islandia, Thorgerdur Katrín Gunnarsdóttir, Wadephul subrayó que la defensa del territorio debe ser decidida por sus habitantes y sus países soberanos, rechazando las amenazas de Trump.
Por su parte, Trump advirtió en su vuelo en Air Force One que Estados Unidos tomaría Groenlandia «por las buenas o por las malas» y afirmó que Rusia y China «tomarían el control» si no se actúa rápidamente, aunque ningún país reclama oficialmente la isla. También criticó la capacidad defensiva de Groenlandia, burlándose de sus recursos y capacidades militares, y sugiriendo que su defensa era tan simple como «dos trineos tirados por perros».
En respuesta, la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, reconoció la gravedad del momento y afirmó que Dinamarca está dispuesta a defender sus intereses en el Ártico, defendiendo el derecho internacional y la autodeterminación. El primer ministro sueco, Ulf Kristersson, condenó la retórica amenazante de EE.UU., advirtiendo que una anexión forzada de Groenlandia sería una violación del derecho internacional y podría alentar a otros países a actuar de manera similar.
Lars Klingbeil, ministro de Finanzas alemán, destacó que los países europeos, como Francia, Reino Unido, Alemania e Italia, están unidos en fortalecer la seguridad en el Ártico como socios de la OTAN, dejando claro que la decisión sobre el futuro de Groenlandia corresponde a Dinamarca y sus habitantes.
Aunque Estados Unidos considera estratégico controlar Groenlandia debido a la actividad militar creciente en la región, los expertos y la población local, que ha expresado su oposición a una posible anexión estadounidense, insisten en que la decisión debe ser tomada por los groenlandeses. La región, que obtuvo su autonomía en 1979, está en proceso de reconsiderar sus lazos con Dinamarca, y su población rechaza la idea de ser controlada por EE.UU.
El aumento de la presencia militar de Rusia y China en el Ártico, junto con el retroceso del hielo debido al cambio climático, ha llevado a que la región gane en importancia estratégica. Sin embargo, la comunidad internacional, incluyendo a los países aliados de EE.UU., mantiene que no hay una amenaza inmediata para Groenlandia, pero sí un creciente interés en su control y seguridad.
Mientras tanto, en Bruselas, los países miembros de la OTAN continúan dialogando sobre el estatus de Groenlandia y las amenazas en la región, reafirmando que la prioridad es la cooperación y la defensa conjunta, no la confrontación unilateral. La crisis abierta ha puesto de manifiesto las tensiones entre las aspiraciones estratégicas de EE.UU. y la voluntad de los países europeos de mantener su independencia y soberanía en una región de creciente interés global.
