En el mundo River se habla del desgaste irreversible de Marcelo Gallardo
La pelota está ahora en el campo de Gallardo. Su decisión marcará no solo el fin de una de las etapas más gloriosas del club, sino también el rumbo que tomará la nueva dirigencia.

La imagen de Marcelo Gallardo cabizbajo tras el penal fallado por Miguel Borja contra Gimnasia es más que una simple instantánea de derrota; simboliza el agotación palpable que atraviesa el ciclo del entrenador en River Plate .
El equipo muestra una preocupante falta de rumbo y respuestas futbolísticas en 2025, un factor que, sumado a la indefinición del propio «Muñeco», instala un clima de profunda incertidumbre en Núñez.
La sensación de desgaste irreversible ya no es un rumor; es una corriente de opinión que comienza a ganar fuerza entre voces del entorno riverplatense. La frase de Gallardo, «Veremos cómo terminamos el año» , trasciende la autocrítica y se convierte en un foco de preocupación para la dirigencia y los hinchas.
Introspección y autocrítica
La suspensión de la conferencia de prensa tras el último tropiezo y su reciente declaración «Tomaremos las decisiones que tengamos que tomar, es así y punto” , sugiere que el técnico atraviesa un momento de introspección profunda .
Gallardo, enfrentado a uno de los desafíos más complejos de su carrera, debe decidir si tiene la energía y la convicción necesarias para intentar una nueva reconstrucción tras un año sin lograr sostener el rendimiento ni a nivel local ni internacional. Su futuro, con un contrato que vence en dos meses, está lejos de estar garantizado .
La nueva dirigencia, entre el apoyo y la cautela
El arribo de Stefano Di Carlo a la presidencia de River este lunes, tras reemplazar a Jorge Brito con un amplio respaldo del 60% de los socios, añade un elemento clave a la ecuación. El nuevo mandatario llega con fuerza política y una buena relación con Gallardo, pero maneja con cautela el tema de la continuidad.
Si bien Di Carlo ya adelantó que «acompañará a Gallardo con convicción» , ha evitado confirmar una renovación más allá de diciembre. Esta postura, aunque diplomática, es una señal de que el dirigente no pondrá presión inmediata al técnico, pero tampoco hará un check en blanco.
En Núñez aseguran que la definición se postergará hasta fin de año, cuando se producirá una reunión clave para delinear el River 2026 . El futuro deportivo del club, y por ende el inicio formal de la era Di Carlo, pendiente de la decisión final de Gallardo: ¿buscará un nuevo desafío o asumirá el costo emocional de una nueva reconstrucción en un ciclo que muchos ya consideran agotado?
