El Chaqueño Palavecino defendió su gesto con Milei
Más allá del episodio puntual, el cruce dejó expuesta una tensión recurrente en la cultura popular argentina: el límite difuso entre la hospitalidad tradicional de los escenarios folklóricos y la utilización simbólica de esos espacios por parte del poder político. La reacción frente al gesto del Chaqueño muestra que, incluso en ámbitos históricamente asociados a la identidad nacional, la relación entre arte y política sigue siendo un terreno sensible y en disputa.

El Chaqueño Palavecino salió a responder las críticas que recibió tras invitar al presidente Javier Milei a cantar durante el Festival Nacional de Doma y Folklore de Jesús María, uno de los eventos culturales más tradicionales del país. Lejos de pedir disculpas, el artista reivindicó su accionar y rechazó las acusaciones de alineamiento político.
En declaraciones radiales, Palavecino sostuvo que su invitación no tuvo motivaciones partidarias, sino que respondió a una práctica habitual dentro de los festivales populares. “Lo invité a cantar como lo hice con muchas autoridades”, afirmó, y recordó situaciones similares con dirigentes provinciales, entre ellos el gobernador salteño Gustavo Sáenz.
Según relató en diálogo con Radio Mitre, el encuentro se dio de manera espontánea. El músico explicó que vio al Presidente en uno de los palcos destinados a invitados, lo saludó y fue Milei quien le pidió interpretar “Amor salvaje”. “Le dije que suba como a cualquier persona. Estaba contento y me pidió que no le hiciera pasar papelones”, contó.
El episodio, sin embargo, generó un fuerte rechazo en sectores del ambiente artístico, especialmente dentro del folklore, donde persiste una tradición de distanciamiento crítico frente al poder político. Sin mencionarlos directamente, Palavecino aludió a esos cuestionamientos y señaló que “hubo dichos que no vienen al caso”, remarcando que su decisión se dio “con respeto a la autoridad”.
El cantante también buscó desdramatizar la situación y relativizar la polémica: “He cantado con tantos tomadores de vino, compartir un momento lindo no es nada malo. Es solo cantar”, expresó, al tiempo que negó haber buscado congraciarse con el mandatario. “Lo que menos traté en mi vida es ser alcahuete”, insistió.
