13 de enero de 2026

EE.UU. intercepta un nuevo petrolero en el Caribe y libera a marinos rusos

Marines desplegados desde el portaaviones USS Gerald R. Ford abordaron la embarcación en las primeras horas del día, enviando un mensaje contundente de que no habrá refugios seguros para quienes participen en actividades ilegales relacionadas con el comercio de petróleo ilícito.

Ph: Agencia AP

En un marcado incremento de la tensión naval en el hemisferio occidental, Estados Unidos llevó a cabo este viernes la intercepción del petrolero Olina en aguas del Caribe, en una operación coordinada por la Fuerza de Tarea Conjunta Lanza del Sur.

Simultáneamente, la Administración Trump tomó una decisión diplomática que sorprendió a muchos: ordenó la liberación de dos tripulantes rusos del petrolero Marinera, capturado recientemente por la Guardia Costera estadounidense. Esta acción se produce en medio de la revelación del expresidente ruso Dmitri Medvédev, quien admitió que el buque intentó eludir sanciones y utilizar una bandera provisional rusa para evitar el bloqueo estadounidense en Venezuela. Medvédev calificó estas maniobras como «no del todo adecuadas».

El incidente del Marinera ha evidenciado las estrategias de la llamada «flota fantasma» rusa, que en diciembre pasado modificó su bandera y matrícula para escapar del control internacional, incluso pintando una bandera rusa en su costado. Rusia, ante las evidencias, ha optado por una postura de distensión, después de haber presentado una nota de protesta y considerar la movilización de un submarino para escoltar la nave.

En el contexto caribeño, Washington mantiene una fuerte presión contra cualquier tráfico vinculado a Nicolás Maduro, cuya reciente detención en Caracas ha añadido tensión a la región. La operación contra el Olina se llevó a cabo sin resistencia, aunque aún se desconoce el número de detenidos y el origen exacto de la carga.

Estas acciones reflejan la postura de la administración Trump, que continúa empleando la fuerza militar y la vigilancia satelital para controlar las rutas marítimas del Atlántico, mientras busca mantener canales de diálogo con Moscú. La comunidad internacional observa con preocupación este despliegue de poder en aguas internacionales, donde la guerra moderna se libra también a través de la vigilancia digital y el control de las rutas de petróleo. El petrolero Marinera permanece bajo custodia estadounidense, tras reconocer Moscú que sus maniobras ilegales fueron un error en su intento por superar el bloqueo.

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