Disparos, drones y silencio oficial: un nuevo episodio de incertidumbre sacude el centro del poder en Venezuela
En ese marco, el tiroteo cerca de Miraflores no aparece como un hecho aislado, sino como un síntoma más de una crisis profunda en la que el poder, la seguridad y la soberanía se disputan en un clima de permanente incertidumbre.

Un confuso y violento incidente registrado en las inmediaciones del Palacio de Miraflores volvió a poner en evidencia el clima de extrema inestabilidad que atraviesa Venezuela.
Videos difundidos en redes sociales, especialmente en X, mostraron ráfagas de disparos, movimientos apresurados de fuerzas militares y escenas de pánico en pleno centro de Caracas, sin que hasta el momento exista una versión oficial que aclare qué ocurrió ni quiénes fueron los responsables.
Las imágenes, que se viralizaron rápidamente, revelan una respuesta armada significativa en una de las zonas más sensibles del país. Aunque no se han confirmado víctimas ni personas heridas, la ausencia de información estatal alimenta la especulación y refuerza la percepción de un escenario fuera de control. En contextos de alta conflictividad política, el silencio oficial suele agravar la tensión social más que contenerla.
De acuerdo con versiones preliminares no confirmadas, la situación se habría desencadenado por la presencia de drones sobrevolando el Palacio de Miraflores. La posible incursión aérea habría sido interpretada como una amenaza directa, provocando una reacción militar inmediata. Sin embargo, ni el origen ni la finalidad de estos dispositivos fueron esclarecidos, lo que deja abiertas múltiples hipótesis, desde un intento de vigilancia hasta una operación de provocación.
Como consecuencia del tiroteo, varios ministerios y edificios gubernamentales del centro de Caracas comenzaron a ser evacuados, mientras comercios y espacios públicos cerraron sus puertas de manera preventiva. Vecinos y transeúntes permanecieron resguardados en el interior de locales ante el temor de que los enfrentamientos se intensificaran, reflejando el impacto directo de la crisis política sobre la vida cotidiana.
El episodio ocurrió durante la noche del lunes, pocas horas después de la juramentación de Delcy Rodríguez como presidenta encargada, y en medio de un escenario aún más delicado marcado por el ingreso de tropas estadounidenses al país y la captura del expresidente Nicolás Maduro.
