Cuerpo, mente y bienestar: la importancia de la salud integral en tiempos de presión estética
Lucha contra la Depresión. Especialistas coinciden en la necesidad de abordar la salud mental junto con las decisiones sobre el cuerpo, especialmente entre adolescentes y adultos jóvenes.

La depresión no distingue edades, géneros ni contextos socioeconómicos. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), se estima que el 5,7% de los adultos en todo el mundo padecen depresión, una cifra que se eleva al 6,9% entre las mujeres.
En el caso de los adultos mayores de 70 años, la prevalencia alcanza el 5,9%. A escala global, unas 332 millones de personas conviven con esta condición.
Se busca visibilizar una enfermedad que la Organización Panamericana de la Salud (OPS) define como un trastorno grave que interfiere con la capacidad de trabajar, dormir, estudiar y disfrutar de la vida. Más allá de los síntomas clínicos, el debate actual pone el foco en los factores sociales y culturales que inciden en el malestar emocional, entre ellos, la relación con el cuerpo y la imagen personal, especialmente en las generaciones más jóvenes.
La era del rendimiento y la presión estética
«En esta actual ‘sociedad del cansancio’, como la denomina el filósofo surcoreano Byung-Chul Han, el sentido de la vida quedó opacado por la autoexigencia del rendimiento y experiencias de felicidad y exaltación que transitan y se fortalecen en un contexto de hiper comunicación digital», explicó en el marco del día del Psicólogo Roxana Boso, directora de la carrera de Psicología de la Universidad Católica Argentina (UCA). Según la especialista, esta dinámica genera “una red ficticia que enmascara personas aisladas, con malestares que sufren en silencio”.
Entre las consultas más frecuentes que llegan a los consultorios de salud mental, Boso menciona el estrés, los ataques de pánico, las adicciones, la depresión, las ideas suicidas y la violencia en diversos ámbitos. Sin embargo, existe un factor que, aunque menos visible, opera como un potente desencadenante de malestar emocional: la insatisfacción con la imagen corporal.
En los últimos años, investigaciones comenzaron a documentar esta relación con mayor precisión. Un metaanálisis publicado en la revista científica Body Image en marzo de 2025, que revisó 83 estudios con más de 55.000 participantes, encontró una correlación significativa entre la comparación social en redes y las preocupaciones sobre la imagen corporal. El estudio sugiere que, a mayor exposición a estos entornos, menor es la apreciación del propio cuerpo, lo que alimenta un ciclo de insatisfacción que puede derivar en síntomas depresivos.
El abordaje responsable: cuando la consulta revela más que una demanda estética
Frente a esta presión, el rol de los profesionales de la salud es determinante. El cirujano plástico Juan Manuel Seren (M.N. 107.174), reconocido por su técnica de rápida recuperación, basada en el protocolo ERABAS (Enhanced Recovery After Breast Augmentation Surgery), destaca la importancia de un abordaje integral en la consulta preoperatoria que permita ir más allá de la demanda estética explícita.
Según explica Seren, este enfoque es clave para realizar una pesquisa precoz de trastornos dismórficos del aspecto corporal, conocidos como dismorfia corporal. Se trata de una preocupación obsesiva por defectos percibidos en la apariencia, que pueden ser mínimos o incluso inexistentes.
Cuando un profesional detecta estos síntomas, la responsabilidad ética es clara: derivar al paciente con especialistas en salud mental antes de proceder con cualquier intervención. “Es muy importante pesquisarlo y derivarlo con un colega especializado”, enfatiza Seren, quien también alerta sobre otro desafío frecuente en su práctica diaria: la gestión de expectativas. “La expectativa y la realidad no siempre van de la mano y es muy importante concientizar al paciente de sus limitaciones”, explica.
En ese sentido, el cirujano subraya la importancia de mostrar resultados reales. Este enfoque busca garantizar que las decisiones quirúrgicas se tomen desde un lugar de bienestar integral, y no como respuesta a presiones externas o malestares emocionales que requieren otro tipo de abordaje terapéutico.
Adolescencia: un período de vulnerabilidad
La adolescencia representa una etapa particularmente crítica en el desarrollo de la imagen corporal y su relación con la salud mental. Un estudio publicado en la revista Psychology Research and Behavior Management en octubre de 2024, realizado sobre la base de más de 2.600 estudiantes de entre 12 y 16 años, analizó la relación entre la comparación de apariencia, la apreciación corporal y los síntomas depresivos.
Los hallazgos revelaron diferencias significativas por género: las adolescentes mujeres presentaron mayores niveles de comparación de apariencia que los varones, una tendencia que se acentuaba con el avance de la edad.
El estudio también identificó que la apreciación corporal mediaba la asociación entre la comparación de apariencia y los síntomas depresivos en las niñas, pero no en los niños. En el caso de los varones, la comparación de apariencia se correlacionaba directamente con síntomas depresivos.
En tanto, investigaciones publicadas en el International Journal of Environmental Research and Public Health subrayan que el riesgo no reside solo en el uso de redes como Instagram o Snapchat, sino en la “internalización” de los ideales de belleza. Mientras que en las niñas predomina el ideal de delgadez, en los varones el impacto de las redes sobre la insatisfacción corporal está fuertemente mediado por el ideal de muscularidad. Así, para los adolescentes varones con una alta valoración de la hiper-muscularidad, el uso frecuente de redes sociales se traduce en una mayor insatisfacción con su propio cuerpo , lo que demuestra que la presión estética moderna afecta a ambos géneros mediante estándares igualmente inalcanzables.
La perspectiva clínica: reconstruir más que el cuerpo
La mirada clínica también es fundamental en procesos médicos que afectan profundamente la identidad, como las mastectomías. Ana María De Lodovici (M.N. 43.421), médica psiquiatra, psicoanalista y miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA) y de la Asociación Médica Argentina (AMA), describe estas situaciones como una “herida narcisista” donde el amor propio se ve afectado por la sensación de pérdida. En estos casos, la salud mental trabaja para reconstruir la esperanza.
Sobre el impacto de la posibilidad de reconstrucción mamaria, De Lodovici es clara: “La posibilidad de la reconstrucción mamaria hoy es realmente excelente, y los avances de los últimos años marcaron una diferencia enorme”. La psiquiatra señala que la posibilidad de una reconstrucción mamaria marca una diferencia enorme en la forma de afrontar un tratamiento oncológico, al brindar fuerza y una mirada de futuro.
No obstante, el proceso requiere acompañar el duelo de aceptar que el cuerpo no será exactamente el de antes, pero que puede seguir siendo fuente de placer y felicidad. Se trata, en última instancia, de aprender a quererse nuevamente bajo una nueva forma.
Señales de alerta y caminos hacia la ayuda
La depresión puede manifestarse de múltiples formas. Según el Instituto Nacional de la Salud Mental de Estados Unidos (NIMH), entre los signos más frecuentes se encuentran sentimientos persistentes de tristeza, ansiedad o vacío; pérdida de interés en actividades que antes se disfrutaban; fatiga; dificultad para concentrarse; cambios en el apetito o el peso; y pensamientos de suicidio.
Es fundamental entender que la depresión no es simplemente tristeza pasajera. “La depresión es distinta de los cambios habituales en el estado de ánimo y en los sentimientos sobre el día a día. Puede afectar a todos los ámbitos de la vida, incluidas las relaciones familiares, de amistad y las comunitarias”, señala la OMS en su definición oficial del trastorno.
A pesar de que existen tratamientos eficaces que combinan psicoterapia y medicación, en los países de ingresos altos, solamente un tercio de las personas que padecen depresión reciben atención de salud mental, según datos de la OMS. Entre las barreras más importantes se encuentran la falta de inversión en salud mental, la escasez de profesionales capacitados y, especialmente, el estigma social asociado a los trastornos mentales.
En este contexto, la Lucha contra la Depresión es un llamado a la acción colectiva para construir entornos más compasivos. Desde la promoción de imágenes corporales diversas hasta la formación multidisciplinaria de los profesionales, todos tenemos un rol en la protección del bienestar emocional. Buscar ayuda y hablar abiertamente son los primeros pasos para entender que la salud es una sola y que la lucha contra la depresión es, fundamentalmente, una apuesta por la vida.
