Costos de la canasta de servicios: la clase media ya destina casi $3 millones al mes
Este patrón evidencia que la clase media enfrenta una presión creciente sobre su capacidad de consumo, con pocas posibilidades de reducción en gastos esenciales.

El último informe de Focus Market revela que, en marzo de 2026, una familia tipo de clase media afronta un gasto mensual en servicios cercano a los 2.980.339 pesos, un incremento del 22,25% respecto de noviembre de 2025.
Este aumento duplica la inflación acumulada estimada para el período, evidenciando que los ajustes de precios se concentran en rubros previamente rezagados, como alquileres, educación y salud privada.
El fenómeno responde en gran medida a la política económica implementada por el gobierno de Javier Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo, desde diciembre de 2023. La actualización de tarifas y precios relativos, combinada con la decisión de no modernizar la medición oficial de inflación del Indec, ha dejado a las familias de ingresos medios con una carga cada vez más rígida en servicios básicos y esenciales.
El alquiler de un departamento de tres ambientes en el Gran Buenos Aires, por ejemplo, pasó de 760.860 a 827.599 pesos en cuatro meses, mientras que los gastos de electricidad y gas se incrementaron un 45% y 35% respectivamente, reflejando la eliminación gradual de subsidios. Transportes, nafta y seguros automotores también presentan subas superiores a la inflación promedio, lo que amplifica el impacto en el presupuesto familiar.
La educación y la salud privada concentran los mayores incrementos: colegios privados medianos para dos hijos alcanzan cuotas de 605.794 pesos, y la prepaga básica familiar ronda los 647.044 pesos mensuales, con ajustes que todavía muestran rezagos respecto de la inflación. A esto se suman los servicios de conectividad, que representan un gasto creciente y casi ineludible.
En términos interanuales, la canasta de servicios acumula un 57,5% de aumento, muy por encima de la inflación general, mostrando que, incluso en un contexto de desaceleración inflacionaria, la recomposición de precios relativos continúa trasladándose con fuerza a la economía cotidiana.
