13 de enero de 2026

Apoyos y divisiones: Argentina respaldó a Estados Unidos ante la ONU

El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas celebró una sesión extraordinaria a pedido de Venezuela luego de la incursión militar de Estados Unidos en Caracas, una operación que derivó en la detención del presidente Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores. Lejos de generar una condena unificada, el encuentro expuso profundas diferencias entre los Estados miembros sobre la legitimidad de la acción y sus consecuencias para el orden internacional.

En ese escenario, la posición de la Argentina se alineó de manera explícita con Washington. El embajador argentino ante la ONU, Francisco Tropepi, manifestó el respaldo del gobierno de Javier Milei a la intervención estadounidense y elogió la “firmeza” y “determinación” del presidente Donald Trump.

Según sostuvo, la operación permitió la captura de Maduro, a quien calificó como líder del denominado Cártel de los Soles, organización que la Argentina considera terrorista.

Desde una perspectiva analítica, la intervención argentina marca un giro significativo en la política exterior regional, al avalar abiertamente una acción militar extranjera como herramienta para enfrentar el narcotráfico y el crimen organizado. Tropepi afirmó que el gobierno argentino interpreta estos hechos como un golpe decisivo contra el narcoterrorismo que afecta a América Latina y como una oportunidad para que Venezuela inicie un proceso de recuperación democrática, con pleno respeto al Estado de derecho y a los derechos humanos.

El diplomático también fue contundente al describir al gobierno de Maduro como una amenaza que trascendía las fronteras venezolanas, al señalar su presunto rol en la expansión de redes de narcotráfico y estructuras criminales en la región. En ese marco, recordó que desde el inicio de la actual administración argentina se sostuvo una postura “coherente y sostenida” de denuncia contra el régimen venezolano en distintos ámbitos internacionales.

No obstante, el respaldo a la operación estadounidense plantea interrogantes relevantes. Mientras Argentina apuesta a que la captura de Maduro habilite una transición democrática genuina, persisten dudas sobre la estabilidad futura del país y sobre el precedente que sienta la validación de intervenciones militares sin un consenso amplio en el sistema multilateral. El propio Tropepi reconoció que la comunidad internacional enfrenta un doble desafío: acompañar un proceso político legítimo en Venezuela y, al mismo tiempo, contribuir a una paz regional duradera.

En el cierre de su intervención, el embajador argentino sumó un reclamo concreto al debate internacional al exigir la liberación inmediata del gendarme Nahuel Gallo, detenido en Venezuela desde diciembre de 2024. Su pedido reforzó la idea de que, más allá de las definiciones geopolíticas, el nuevo escenario también pone en juego responsabilidades urgentes en materia de derechos humanos y protección de ciudadanos extranjeros.

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