Alianza estratégica entre la CGT y Axel Kicillof para hacer frente a la reforma laboral
Con la participación de gremios de peso como Camioneros y estatales de UPCN, el movimiento obrero envía una señal de unidad institucional, posicionando la defensa de la producción nacional como el eje discursivo para enfrentar el programa económico vigente.

La cúpula de la Confederación General del Trabajo y el gabinete bonaerense consolidaron un frente común para resistir el avance de las políticas de desregulación impulsadas por la administración central.
En un encuentro celebrado en la histórica sede de Azopardo, los referentes sindicales y el gobernador Axel Kicillof coincidieron en calificar el proyecto de reforma laboral como un retroceso en los derechos adquiridos y una amenaza directa a la estabilidad del empleo formal.
La reunión simboliza un cierre de filas entre el principal bastión opositor territorial y la central obrera en un contexto de profunda recesión económica.
El análisis compartido durante el cónclave puso el foco en el deterioro del mercado interno y la parálisis del sector manufacturero, variables que afectan con mayor intensidad a la provincia de Buenos Aires por su perfil industrial.
Para la conducción cegetista, el rol de Kicillof resulta determinante no solo por la magnitud demográfica de su distrito, sino por su capacidad para nuclear a otros mandatarios provinciales en una red de contención federal.
Este respaldo gremial fortalece la figura del gobernador como interlocutor clave ante un escenario de ajuste que, según los dirigentes, prioriza la flexibilización por sobre la generación de puestos de trabajo genuinos.
La articulación política acordada contempla una estrategia de resistencia que se desplegará en los ámbitos legislativo, judicial y de movilización social.
Los secretarios generales de la central reafirmaron su compromiso de judicializar los aspectos más controvertidos de la normativa vigente y coordinar acciones en el Congreso para bloquear nuevas modificaciones.
