13 de enero de 2026

Alejandro Fantino denunció una “operación berreta” y expone tensiones entre política, medios y redes sociales

Fantino denunció una “operación berreta y de manual” en su contra, al tiempo que publicó el video completo de su editorial para desmentir la versión viralizada.

La controversia desatada entre Alejandro Fantino y el ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, por un fragmento editado de una editorial televisiva expone no solo las complejidades del debate económico actual, sino también las tensiones crecientes entre el oficialismo, los medios de comunicación y el uso malicioso de las redes sociales como campo de batalla política.

El conflicto comenzó cuando se difundió un recorte que sacaba de contexto declaraciones de Fantino y las convertía en una aparente crítica feroz hacia Caputo y el rumbo económico del Gobierno. La edición manipulada forzó una rápida aclaración del propio ministro, quien calificó el video como “fake” y remarcó: “Lo que le dije a Alejandro es lo contrario a lo que dice ese clip”.

Lejos de retroceder, Fantino contraatacó con contundencia. Desde su cuenta en X, el periodista publicó el programa completo y explicó que lo difundido “es todo lo contrario a lo que realmente dije”. Su análisis original —en tono irónico, con metáforas propias de su estilo— intentaba describir la fragilidad macroeconómica del país como una “nave espacial” con tres motores: el déficit de cuenta corriente, el tipo de cambio y el superávit fiscal. Según Fantino, el verdadero foco de presión es este último, un diagnóstico que, aunque advertía sobre turbulencias sociales y económicas, coincidía en parte con la visión del Gobierno respecto de un orden macroeconómico sostenido por la disciplina fiscal.

Pero el eje del conflicto no está solo en la economía, sino en la construcción del discurso político y mediático. Fantino rompió el “off” con Caputo para exponer el trasfondo de sus charlas y criticar la manipulación de sus dichos, lo que pone sobre la mesa una dinámica cada vez más común en el escenario público: operaciones mediáticas basadas en fragmentos virales, con la intención de instalar una narrativa artificial o generar fricciones internas.

Este episodio es un ejemplo más de cómo la polarización digital, combinada con prácticas de comunicación poco éticas, puede alterar la percepción pública en minutos. Al mismo tiempo, deja en evidencia la necesidad de una relación más transparente entre el poder político y los medios, y de una ciudadanía crítica que no se conforme con los titulares virales.

En este contexto, lo que parece un cruce aislado entre un periodista y un ministro es, en realidad, una señal de alarma: el debate económico se libra hoy también en la arena simbólica, donde un recorte de 15 segundos puede hacer más daño que una hora de argumentos sólidos. La cuestión de fondo no es solo si “la nave” se va a mover, como advierte Fantino, sino si la conversación pública podrá sostenerse sin quedar rehén de las distorsiones interesadas.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *