Alarma sanitaria: avanza la gripe H3N2 y preocupa el impacto en el sistema de salud
La posible ola de gripe prevista para mayo se inscribe en un contexto más amplio y riesgoso: la coexistencia de virus altamente contagiosos, enfermedades prevenibles en circulación y un sistema de salud con recursos limitados. Para Atienza, el mensaje es claro y urgente: recuperar las tasas de vacunación no es solo una recomendación sanitaria, sino una condición indispensable para evitar una crisis mayor en los próximos meses.

El avance de la gripe H3N2 no es un fenómeno aislado ni inesperado, sino la expresión más visible de un problema sanitario más profundo que atraviesa al país: la pérdida de cobertura de vacunación y el debilitamiento de la prevención como política pública.
Así lo planteó el médico y magíster en Administración de Servicios de Salud, Oscar Atienza, al advertir que Argentina podría enfrentar en los próximos meses un escenario de alta tensión sanitaria.
La circulación acelerada de la influenza H3N2 en el hemisferio norte, impulsada por una nueva variante de alta transmisibilidad conocida como “Clado K”, funciona como un anticipo de lo que podría ocurrir localmente con la llegada del otoño. En contextos donde los virus respiratorios se expanden con rapidez, la capacidad de respuesta del sistema de salud suele verse superada, especialmente si coincide con otras falencias estructurales.
En ese punto aparece el factor clave: la vacunación. Atienza recordó que la cepa H3N2 está contemplada en el esquema de vacunas, por lo que el impacto de la próxima ola de contagios podría mitigarse significativamente con una estrategia preventiva sólida. Sin embargo, advirtió que esa herramienta hoy se encuentra debilitada por la caída sostenida de las tasas de inmunización.
El fenómeno no responde únicamente a problemas logísticos o económicos, sino también a un avance persistente de la desinformación. Las campañas antivacunas, amplificadas por noticias falsas, han erosionado la confianza social en la inmunización y generado un retroceso que ya tiene consecuencias visibles. Los datos infantiles son especialmente alarmantes: en algunas regiones, la cobertura de vacunas esenciales como la triple viral o la bacteriana cayó por debajo del 60%, muy lejos de los niveles necesarios para garantizar inmunidad colectiva.
Este descenso no es abstracto. Enfermedades que se consideraban controladas o prácticamente erradicadas volvieron a aparecer. La reemergencia del sarampión y las muertes registradas por tos convulsa son señales concretas de un sistema que comienza a pagar el costo de la falta de prevención.
