Alarma farmacéutica: los jubilados del PAMI llevan solamente los medicamentos que son sin cargo
La supuesta estabilización de la economía todavía no llega a los estantes de las farmacias, donde el medicamento ha dejado de ser un bien social básico para transformarse en un artículo de acceso restringido para los sectores más vulnerables de la población.

La industria farmacéutica argentina cierra el año con un indicador alarmante que trasciende lo económico para convertirse en una emergencia de salud pública.
Según datos del Sindicato Argentino de Farmacéuticos y Bioquímicos, la comercialización de remedios sufrió una retracción interanual del 14 por ciento.
Esta cifra no solo refleja el deterioro del poder adquisitivo, sino que pone de manifiesto una brecha peligrosa: la mitad de esa caída corresponde a fármacos bajo receta, lo que implica que miles de ciudadanos están interrumpiendo tratamientos médicos esenciales por imposibilidad económica.
El análisis crítico de esta situación apunta a una distorsión en la medición de la inflación oficial y al impacto de las políticas restrictivas de cobertura. Mientras el Indec releva una canasta limitada de productos, la realidad en los mostradores muestra aumentos que superan los índices generales.
Los más perjudicados son los jubilados dependientes de PAMI, quienes tras los cambios en la normativa de gratuidad implementados a finales de 2024, se ven obligados a seleccionar qué medicinas comprar y cuáles abandonar basándose exclusivamente en el costo.
Este escenario configura un panorama de riesgo sistémico. El hecho de que 5 de cada 100 pacientes crónicos hayan abandonado sus cuidados terapéuticos por falta de fondos advierte sobre un futuro incremento en las complicaciones de salud y una mayor presión sobre el sistema hospitalario público.
