Para Pedro Rey: "Los libros que valen la pena son los que se quieren releer"

En su nuevo libro "Trieste. Un cuento", vuelve sobre Katsikas, personaje que dio título a su obra anterior, y que en esta oportunidad aparece interpelado por el violento clima de la Argentina de los 70.

Por Claudia Lorenzón

En su nuevo libro "Trieste. Un cuento", el escritor y periodista Pedro Rey vuelve sobre Katsikas, personaje que dio título a su obra anterior, y que en esta oportunidad aparece interpelado por el violento clima de la Argentina de los 70 que lo lleva a escribir una historia en clave de ciencia ficción, y por cartas que recibe de un enigmático escritor argentino radicado en Europa.

Rey, que como traductor trabajó sobre las obras de Salinger, Antonin Artaud y Raymond Queneau, incluye esta nouvelle en un ciclo de relatos a los que de manera global denomina "La lira argentina", caracterizados por la pasión del arte de contar historias unidas con sorprendente erudición y humor.

En diálogo con Télam, el autor explica cómo concibió "Trieste" publicada por editorial Leteo.

T√©lam: Teniendo en cuenta que el libro se caracteriza por la narraci√≥n de varias historias con un encastre cual cajas chinas, ¬ŅC√≥mo conceb√≠s la escritura literaria?

Pedro Rey: Me gusta pensar que son cajas argentinas, menos perfectas. La diferencia es que m√°s que encajar unas en otras estas son paralelas, simult√°neas, se desplazan por su andarivel. Son como planetoides que se iluminan entre s√≠. Por un lado est√° Katsikas en su departamento, en el lejano 1977; por otro, las cartas que desde Trieste le env√≠a Lilienthal; y en tercer lugar el cuento que escribe Katsikas. Si hablamos de argumento, dir√≠a que el que aglutina a "Trieste" ya est√° contado en dos p√°rrafos de otro relato largo, "D√©dalo", del libro anterior. Hay otros dos o tres n√ļcleos que figuran en "Trieste" y, por decirlo as√≠, se desarrollan m√°s en otro lado. Me aburre un poco la idea de contar un cuento tradicional, aunque tampoco me niego. Por lo general estos cuentos o nouvelles est√°n hechos de varios relatos. Busco que cada uno pueda leerse de manera individual.

T:¬ŅQu√© idea te acompa√Ī√≥ a la hora de escribir este libro, porque hay momentos hist√≥ricos a los que se hace referencia como los 70, la inmigraci√≥n y la colonizaci√≥n de la Argentina, el √©xodo y regreso de los que se fueron?

PR: "Trieste" es el desprendimiento de una colecci√≥n demasiado larga, con relatos que tienen una longitud parecida, medio desorbitada. No lo escrib√≠ como libro ad hoc. Al quedar en soledad, s√≠ hubo que ampliar algunos detalles, pero los distintos temas que nombr√°s estaban ah√≠ desde el principio. Ahora acabo de terminar un relato que transcurre en 2019 y otro ubicado en 1894. Y en los dos aparecen los movimientos de todo orden, viajes, migraciones. Deben ser una mezcla de gusto y trauma personal. Los a√Īos setenta tambi√©n son parte de varios cuentos y, claro, principalmente de "Trieste". Fueron los a√Īos que le tocaron a mi infancia.

¬ŅPor qu√© te interes√≥ narrar un cuento de ciencia ficci√≥n en un contexto donde Argentina vive una dictadura?

PR: Siempre se dice que la ciencia ficción hace como que habla del futuro pero en realidad se refiere inevitablemente al presente. Me parece que en ese cuento -Katsikas no lo escribe para evadirse, sino porque no puede hacer otra cosa- hay un reflejo de la grisura y el miedo que olfatea. Ese cuento de ciencia ficción es una reversión de otro que escribí hace mucho: me pareció que hubiera faltado algo si no comentaba de qué iba ese "cuento del fuego" que escribe el personaje. El cuento de ciencia ficción habla en clave de su época, pero también de varias cosas de hoy.

T: ¬ŅEl escritor Lilienthal est√° inspirado en alg√ļn escritor argentino en especial?

PR: En una √©poca conoc√≠ a un poeta que viv√≠a en el exterior y que parec√≠a mirar el mundo con la ingenuidad maravillada del que lo ve siempre por primera vez. Estaba casado y era evidente que sin su mujer la fricci√≥n diaria con el mundo hubiera sido, ¬Ņc√≥mo decirlo', insostenible. Las peripecias y desbarajustes de Lilienthal parecen dispararse justamente con el luto por su mujer. Lilienthal no es ese poeta (que nunca qued√≥ viudo), pero a veces mira el horizonte de manera parecida. Pero no representa a nadie. Algunos detalles estrafalarios por los que pasa est√°n inspirados en an√©cdotas reales de otra gente. Fuera de eso, aunque es muy distinto, me gusta pensar que tiene algo de Gombrowicz, el m√°s argentino de los escritores no-argentinos. Y por √≥smosis geogr√°fica, que arrastra algo de la ca√≥tica vida de Joyce por eso de que el Ulises se escribi√≥ en gran medida en Trieste.

T: Tanto Lilienthal como Giorgione aparecen como personajes farsescos, decadentes, ¬ŅJugaste con la idea de desacralizar la imagen de los artistas, escritor y pintor, en este caso?

PR:No s√© bien qu√© es un artista hoy, ni siquiera sabr√≠a bien si hoy esa figura no est√° desacralizada, aunque es cierto que los dos personajes en cuesti√≥n, por imaginarios que sean, pertenecen al siglo XX. En todo caso ni a Lilienthal ni a Giorgione los veo como decadentes ‚Ķ Quiero decir, se los puede ver as√≠, pero la vida de cualquiera que se sale un poco de la norma (sobre todo si se dedica a esas cosas) puede ser tomada en clave farsesca. Hace no tanto le√≠ de p√© a pa la interminable biograf√≠a de Jean-Yves Tadi√© sobre Proust. Tadi√© es un bi√≥grafo minucioso, de esos que acopian y acopian datos hasta el sopor y escriben con un estilo aburrid√≠simo. Y sin embargo, la vida de Proust, de la que jam√°s me reir√≠a, tiene an√©cdotas inclasificables, mejores que las de cualquier supuesta ficci√≥n o comedia. Por ejemplo, cuando tuvo que hacer el servicio militar en la caballer√≠a o la √ļnica vez que trabaj√≥ (fue solo el primer d√≠a para‚Ķ pedir que le otorgaran una licencia de varios a√Īos! ¬°Y logr√≥ que se la dieran!).

T: Katsikas vive en un departamento que no le pertenece y termina en un lugar que puede ser un campo o la pampa ¬ŅResponde a una idea de escritor perseguido?

PR:La fragilidad de Katsikas es que ni siquiera busca lidiar con el lado pr√°ctico de la vida. En alg√ļn momento se qued√≥ sin departamento y empez√≥ a vivir a salto de mata. No es tan excepcional. Macedonio se la pas√≥ a√Īos de pensi√≥n en pensi√≥n, olvid√°ndose en los cuartos lo que hab√≠a escrito. Sobre el costado pol√≠tico, no ser perseguido no significa que no se pueda ser v√≠ctima. La dictadura argentina prob√≥ que no es necesariamente as√≠: fue tan criminal y c√≠nica como sabemos, pero adem√°s era burra a m√°s no poder.

T: Hay un comentario de Guillermo Saavedra al final del libro sobre "la fascinaci√≥n por lo que no se abre f√°cilmente a la comprensi√≥n"? ¬ŅCu√°nto de esa idea te acompa√Ī√≥ en la escritura de esta nouvelle?

PR:Se refiere a la opacidad de la literatura, ese resto irreductible, que nunca llegamos a entender del todo. A m√≠, que bien o mal lo escrib√≠, "Trieste" me resulta de una claridad meridiana, casi cl√°sica, pero por suerte no lo es. Estamos tan acostumbrados en los √ļltimos tiempos a que los libros sean de consumo r√°pido, puro sujeto y predicado, que termina por olvidarse que sin un m√≠nimo de resistencia los libros no duran nada, es decir, no valen nada. Los que m√°s me interesan, los √ļnicos que de verdad me gustan, en todo caso, son esos que me hacen preguntar: ¬Ņcu√°ndo lo voy a releer? De hecho no veo la hora de subrayar otra vez "Ada o el ardor".

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