Julio Bocca a 35 a√Īos del concurso que inici√≥ su carrera, "Fue el sue√Īo del pibe"

El 26 de junio de 1985 el bailar√≠n argentino ganaba el primer premio en el V Concurso Internacional de Ballet de Mosc√ļ, el certamen de danza cl√°sica m√°s importante del mundo.

Por Débora Campos

El 26 de junio de 1985, un Julio Bocca de apenas 18 a√Īos ganaba el primer premio en el V Concurso Internacional de Ballet de Mosc√ļ, el certamen de danza cl√°sica m√°s importante del mundo y un momento "m√°gico" con el que salt√≥ a la fama y comenz√≥ una carrera art√≠stica de reconocimiento mundial, seg√ļn recuerda el protagonista de la historia a 35 a√Īos de aquel episodio en di√°logo con T√©lam. "Es incre√≠ble porque ya no s√© cu√°ntas veces cont√© esta historia en los √ļltimos tres meses a trav√©s de Zoom, porque siempre generan inter√©s los recuerdos del concurso, c√≥mo llegu√© hasta all√°, lo que me pasaba entonces", cuenta divertido el m√°ximo bailar√≠n argentino desde su casa en Uruguay.

"Fue el sue√Īo del pibe hecho realidad", se r√≠e con ganas el bailar√≠n cuando evoca la sucesi√≥n de acontecimientos que comenzaron con su deseo de participar, desde el sur del mundo y casi sin recursos, del certamen m√°s codiciado entre los artistas de todo el planeta.

En junio de 1985, Bocca era un bailar√≠n muy joven y desconocido que hab√≠a participado de un concurso internacional de ballet en Osaka, Jap√≥n, con suerte esquiva: "En la segunda ronda, me sacaron", recuerda a esta agencia, aunque destaca que hab√≠a aprendido muchas cosas de esa experiencia: c√≥mo funcionaban esos cert√°menes, la potencia de las grandes compa√Ī√≠as que mandaban a sus bailarines acompa√Īados por maestros y bien equipados, y la ambici√≥n de cada teatro del mundo por preparar a sus artistas para que ganaran.

Bocca tuvo m√°s bien poco de todo eso, aunque supo elegir una compa√Īera ideal: Raquel Rossetti, integrante del Ballet Estable del Teatro Col√≥n, una artista con su carrera consolidada, que hab√≠a regresado de bailar en Suiza y no necesitaba de ning√ļn concurso internacional porque ya ten√≠a una trayectoria en el teatro m√°s importante de la Argentina: "Lo acompa√Ī√© porque le tuve fe y confi√© en su talento, que le descubr√≠ a sus 15 a√Īos cuando bailamos juntos por primera vez en un programa de televisi√≥n", recuerda a T√©lam la compa√Īera de Bocca desde su casa.

A esa pareja se sumó la maestra Gloria Kazda, de la que Rossetti fue discípula mimada y que había formado a verdaderas leyendas de la danza nacional; Norma Fontenla y Silvia Bazilis, por mencionar solo dos de muy distintas generaciones.

Tambi√©n el core√≥grafo Gustavo Mollajoli acept√≥ crear un d√ļo para ellos sobre m√ļsica de Astor Piazzolla. Y poco m√°s.

"Me dije a m√≠ mismo que participar ser√≠a la √ļnica posibilidad de pisar el Bolshoi y, entonces, decid√≠ ir", retoma Bocca y cuenta que, mientras el resto de los concursantes se entrenaban en sus horarios de trabajo y en sus teatros, √©l y Rossetti lo hac√≠an al terminar una jornada laboral; mientras el resto viajaba con sus maestros, ellos iban solos, apenas despedidos en Ezeiza por sus familias y unos amigos; si el resto llevaba recursos para alojarse con comodidad, ellos cuidaban el dinero: "Pero bueno, son cosas que tambi√©n hacen m√°s excitante y m√°s lindo todo lo que uno ama", dice Bocca.

La primera ronda del certamen fue el 20 de junio y Bocca y Rossetti presentaron un d√ļo que se volver√≠a legendario en la carrera del m√°ximo bailar√≠n argentino: el Grand Pas de Deux de Don Quijote, que repiti√≥ cientos de veces, con el que se retir√≥ ante m√°s de trescientas mil personas que fueron a despedirlo a la avenida 9 de Julio en diciembre de 2007. Solo que ese d√≠a de junio de 1985 las cosas no empezaron bien.

"Elegimos Quijote porque nos sent√≠amos mejor preparados en esa pieza, por nuestro f√≠sico, por la energ√≠a que requiere y el estilo. Recuerdo que en la primera ronda, tuve un peque√Īo percance, no s√© qu√© me pas√≥, adem√°s de los nervios, pero qued√© en una posici√≥n extra√Īa, parado sobre una pierna en un movimiento que, claro, no era el correcto", reconstruye Bocca y parece que vuelve a sentir la inquietud del momento.

El p√ļblico, ballet√≥mano y riguroso, estall√≥ en risas que quedaron registradas en un video casero que alguien tom√≥ desde la platea y esas burlas aumentaron los nervios del muchacho argentino: "Entonces, Raquel, con una gran sonrisa luminosa y mientras segu√≠amos bailando, me mira y me dice, casi sin mover los labios: `La puta que te pari√≥, calmate¬ī. Fue como un cachetazo, me tent√© y me permiti√≥ relajarme. De ah√≠ en m√°s, terminamos el pas de deux y fuimos ovacionados", dice entre carcajadas Bocca.

Lo que no dice es que esa ovaci√≥n, la primera de otras muchas que recibir√≠an en ese concurso, fue tan sostenida que tuvieron que salir muchas veces a saludar y a agradecer al mismo p√ļblico que apenas unos minutos antes se re√≠a de un error del chico sudamericano y ahora ca√≠a rendido ante su talento.

La segunda ronda fue el 23 de junio y los argentinos interpretaron un d√ļo de Corsario y A Buenos Aires, el tango con m√ļsica de Piazzolla; y la final del 25 de junio, presentaron Cascanueces: "Lo hab√≠amos ensayado menos porque no pens√°bamos que pod√≠amos llegar a la final", reconoce ahora y recuerda algo maravilloso con lo que no contaban, que es que la final se bailaba con el acompa√Īamiento de la orquesta en vivo y no con la cinta que ellos hab√≠an llegado.

"Era el sue√Īo del pibe, bailar en el Bolshoi, una obra de Tchaikovsky y con el asesoramiento de Vladimir Vasiliev, que quiso conocernos y ayudarnos. ¬°¬°Era y es mi m√°ximo √≠dolo!!", dice Bocca con el entusiasmo intacto.

"Y despu√©s ganamos", sintetiza lo que en realidad fue un acontecimiento nacional y mundial; nadie se explicaba de d√≥nde hab√≠a salido semejante artista dotado de una t√©cnica impecable, con unas capacidades interpretativas superlativas y que no llegaba a los 20 a√Īos.

La recepción en la Argentina fue multitudinaria y decenas de miles de personas se congregaron para verlo en un escenario al aire libre montado en la unión de las avenidas 9 de Julio y del Libertador, donde entonces no bajaba la autopista Illia.

Nunca en el pa√≠s un espect√°culo de ballet hab√≠a congregado semejante multitud, y no ser√≠a la √ļnica.

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